Un día paseando, vi a un gato tumbado en la acera frente a un portal. ¿Estaba el gato tomado el sol?, ¿había el gato dejado su séptima vida en esa acera? El observar al gato tumbado, inmóvil, sin saber que es lo que le pasaba, me intrigó muchísimo, así que di un fuerte chasquido con los dedos para ver si reaccionaba y hacía algún movimiento. En silencio, después observé que ni una brizna de su pelo blanco se había movido. Pensé lo peor, seguramente le habría dado un golpe de calor, una caída fatídica des del balcón o un infarto, no sé, el gato parecía muerto, allí tendido sin más, en medio de la acera. Se me ocurrió antes de tocarlo dar un grito y una palmada para estar completamente segura que ya no pertenecía a este mundo. Que realmente el pobre gato había muerto. Tampoco obtuve ninguna respuesta del dichoso gato. Mi intriga se estaba transformando en una opinión fundamentada que verificaba, que lo que tenía frente a mi, era un difunto gato que se merecía una sepultura más digna que esa fría acera. Me convencí de que debía ocuparme del tema, ya que era yo la que lo había encontrado, así que me deshice el nudo de la chaquetilla que llevaba anudada a la cintura para poder envolver al felino y evitar un contacto directo, pues también cabía la posibilidad que hubiese muerto por alguna enfermedad infecciosa. De ese modo me decidí a cogerlo. Me acerqué para tirarle la manda mortuoria por encima y cuando le rozó su pelo escabechado, dio un brinco y salió corriendo como alma que lleva el diablo. El corazón se me iba a salir del pecho, tuve que poner las manos sobre él para calmar la ansiedad y temor que sentí. Mis ojos se quedaron abiertos como platos mirando la vigorosidad con la que el presunto cadáver había salido de su estado catatónico para causarme casi un infarto. El gato merdoso casi me convierte a mí en la difunta. ¡Vaya susto me causo!
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lunes, 23 de agosto de 2021
El gato y yo
Más tarde, indagando sobre el tema, una vecina me informó que el gato venía a comer algunas sobras, frente a su portal cada mañana y después se tumbaba a tomar el sol. También me dijo que era una gata y no un gato y que hacía un año la habían atropellado y dejado sorda. Me explicó que no entendía como todavía seguía viva la pobre...
Ya ves, lo equivocada que se puede estar al observar, juzgar y formarse opiniones en temas que no conoces...
¡Aquí lo dejo!
viernes, 2 de noviembre de 2018
La Opinión cuenta
La opinión cuenta
| Imagen: Stoklib |
Me pregunto cuanta importancia damos a los que los demás piensan de nosotros y, lo más importante, si somos conscientes de ello.
La mayoría responderemos que nosotros pasamos, que nos da igual lo que piensen los demás, que nos sentimos libres para hacer o decir aquello que nos venga en gana... Ahora bien, miremos dentro nuestro, miremos con atención y honestidad y dejemos de engañarnos de una vez por todas. A todo el mundo en menor o mayor medida, le importa lo que las otras personas digan u opinen de nosotros. El punto de inflexión es como y cuanto nos condiciona ese pensamiento.
Todos y todas de alguna forma buscamos la aprobación de los demás, encajar en el conjunto social y para ello es importante que se nos tenga una consideración, por lo tanto que estemos y nos sintamos cómodos con la opinión que los demás tengan de nosotros.
Si probamos de contestar a las siguientes cuestiones, encontramos:
- ¿De donde parten nuestros malestares cuando dependemos en exceso de la opinión de los demás?
El malestar general se centra en la continua búsqueda de la felicidad, aquella a la que se nos ha obligado a buscar incansablemente. Si somos buenos ciudadanos, si acatamos leyes sin rechistar sean injustas o no, si seguimos los patrones marcados en todo lo que hacemos, si seguimos dietas de moda o compramos las emociones que nos intentan vender con los productos anunciados en televisión, si educamos según lo establecido, etc. pensamos que con ello vamos a encontrar la felicidad, se nos abre un abanico de posibilidades para no sobresalir y estar en paz dentro de un circulo cada vez más y más pequeño. Pero nos olvidamos que con quien hay que estar en paz es con nosotros mismos, haciendo lo que creemos justo, aunque la justicia institucional no nos acompañe en ello, sintiéndonos libres de equivocarnos sin temor, educando con el corazón y no con lo que toca academicamente y por edades, escogiendo nuestro estilo de vida, aquel que nos satisface a nosotros, aquel que nos conviene y sin temor a perder nuestra reputación, sin miedo al que dirán.
Tomando estos pasos estamos más cerca de lo que llamamos felicidad o compromiso y responsabilidad con nosotros mismos ya que habremos tomado las rienda de nuestra vida, por cierto la única que tenemos...
- ¿Porqué erróneamente tenemos esa necesidad?
- ¿Cuáles son las consecuencias?
Fuente: Ana Balanzá
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martes, 20 de septiembre de 2016
De madre a madre
Todo formaba parte de esos falsos límites que tus misma inventaste para salir del paso, para tenerlo ilusionado esperando ese instante, para que no fuese insistente, para que te dejara hablar con tus vecinas, para que estuviese tranquilo, para que no llorase...
No pensaste en el futuro, en como iba a afectarle esa espera, esa desilusión, que sin ninguna mala intención le transmitías con tus decisiones y que poco a poco calaban y le enseñaban a no confiar, a no esperar nada de nadie.
Si amas a tu hijo le pondrás límites, fomentaras en él la confianza, hablaras con él y también escucharas y sobretodo lo respetaras así como también pedirás respeto. Todo ello pertenece a una bonita forma de amar a tu hijo, aunque en ocasiones te costará, dudaras de tus decisiones, te desconcertaran sus acciones y no siempre estarás de acuerdo con él. Pero si te mantienes constante, siempre rodeada de amor, optimista y positiva frente a las dificultades sin dejarte vencer por el pesimismo, o los miedos, alcanzaras una plena satisfacción: la de dar y recibir el amor de tu hijo.
Fuente: Ana Balanzá
jueves, 21 de julio de 2016
La lluvia

Imagen:elbloguerosolitario.com
Alguien en algún lugar preguntó por la lluvia....y otro de otro lugar contestó sin dudarlo: Si quieres saber que és la lluvia, debes observar el cielo, como se van formando la nubes, su color, su tamaño, la velocidad y dirección que llevan...si oyes un ruido estrepitoso, debes observar los rayos y si ya cae la lluvia, debes mirarla, diferenciarla. No es lo mismo una llovizna que un aguacero...Después debes salir de tu confort, de tu techo seguro y debes dejar que la lluvia te empape sintiendo sus gotas caer, resbalar por tu cuerpo y notar su frescura. Solamente si observas, si comprendes y sientes que es, lograras describir la lluvia, de como te hizo sentir cuando llegó y que sentiste cuando se fué.
Por cierto, no solo la lluvia, la mayoría de las cosas que nos rodean. Arriésgate!
Párate, Observa, Respira, Siente y sigue tu camino!!!
Fuente: Ana Balanzá
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jueves, 16 de junio de 2016
Las dificultades del aprendizaje
Las dificultades del aprendizaje

Los niños que tienen algún tipo de problema en el aprendizaje, deben estar salvaguardados por los adultos y custodiados por las escuelas ya que dichos problemas afectan a todas las etapas del desarrollo, por ejemplo a nivel social, un niño que se siente inferior a los demás porque no consigue unas notas altas por mucho que se esfuerce, un niño que no termina de comprender el significado de una historia o situación y menos si se le explica de forma irónica con connotaciones un tanto burlescas... Este niño va a sentirse socialmente excluido del grupo y le va a costar establecer relaciones sanas con los iguales y no va a ser porque todos lo rechacen, sino porque él mismo se va auto-excluir al sentirse mal, al no poder comprender lo que para la mayoría es de sentido común. También puede optar por afrontar las distintas situaciones que se escapan a su comprensión mediante la adopción de conductas violentas, que no son otra cosa que la expresión de una inadaptación.
Finalmente y con el paso del tiempo el menor no tendrá otro remedio que adaptarse, que modificar y agudizar la percepción adquiriendo modelos de adaptación al medio que no son ni por asomo los mismos que los de cualquiera. Podemos intuir que lo va a tener más difícil que los demás, pero al mismo tiempo va a desarrollar unos sentidos agudizados para poder comprender el mundo y todo cuanto le rodea, llegando a entender lo mismo que los demás pero con un proceso mental más elaborado que a la larga lo va a beneficiar en muchos aspectos.
Imagen de: celiadominguez.wordpress.com
Visto en la distancia no parece un problema y realmente no lo es. Lo que sí es un problema es no identificarlo, no enseñarle a aprender de otro modo, no enseñarle que hay distintos caminos para llegar al mismo sitio y no hacerle partícipe de su diferencia, no enseñarlo a manejar sus emociones y no empatizar con él, no respetar sus tiempos, ser impacientes... Podríamos decir que caer en dichas trampas es como fomentar la baja autoestima en los niños, la intolerancia a la frustración y el sentimiento de incapacidad vital. Por otra parte el menor debe sentirse arropado y las demandas deben estar próximas a sus expectativas, si, si sus expectativas y no las nuestras. Eso sí debe estar motivado para no "columpiarse" en sus avances y le debemos exigir lo máximo como a otro cualquiera, como a nosotros mismos, siempre dentro de sus capacidades.
Fuente: Ana Balanzá
viernes, 3 de junio de 2016
RENDIMIENTO ACADÉMICO
DEFINICIÓN DE:
El rendimiento académico hace referencia a la evaluación del conocimiento adquirido en el ámbito escolar, terciario o universitario. Un estudiante con buen rendimiento académico es aquél que obtiene calificaciones positivas en los exámenes que debe rendir a lo largo de una cursada.
En otras palabras, el rendimiento académico es una medida de las
capacidades del alumno, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del
proceso formativo.
También supone la capacidad del alumno para responder a los estímulos
educativos. En este sentido, el rendimiento académico está vinculado a
la aptitud.Existen distintos factores que inciden en el rendimiento académico.
Desde la dificultad propia de algunas asignaturas, hasta la gran cantidad
de exámenes que pueden coincidir en una fecha, pasando por la amplia
extensión de ciertos programas educativos, son muchos los motivos que
pueden llevar a un alumno a mostrar un pobre rendimiento académico.
Otras cuestiones están directamente relacionadas al factor psicológico, como
la poca motivación, el desinterés o las distracciones en clase, que dificultan la
comprensión de los conocimientos impartidos por el docente y termina
afectando al rendimiento académico a la hora de las evaluaciones.
Por otra parte, el rendimiento académico puede estar asociado a
la subjetividad del docente cuando corrige. Ciertas materias, en especial
aquéllas que pertenecen a las ciencias sociales, pueden generar distintas
interpretaciones o explicaciones, que el profesor debe saber analizar en la
corrección para determinar si el estudiante ha comprendido o no los conceptos.
En todos los casos, los especialistas recomiendan la adopción de hábitos de
estudio saludables para mejorar el rendimiento escolar; por ejemplo, no
estudiar muchas horas seguidas en la noche previa al examen, sino repartir el
tiempo dedicado al estudio.
Bajo rendimiento no es sinónimo de poca
capacidad

Se ha comprobado muchas veces que la mente humana es muy compleja y que
nuestras reacciones y conductas no deben ser analizadas superficialmente. Es
de público conocimiento que Albert Einstein tenía un pobre desempeño
escolar y que se llegó a dudar de su capacidad intelectual. Pero casos como el
suyo se dan constantemente en todas partes del mundo, al menos en cuanto a
la incomprensión por parte de los docentes de una conducta académica
reprobable.
Shigeru Miyamoto, considerado por muchos el padre de los videojuegos, llegó a
preocupar a su familia por su falta de apego a los estudios; se cuenta que
mientras cursaba su carrera universitaria, pasaba mucho tiempo tocando
música y dibujando, entre otros pasatiempos artísticos, y que esto repercutía
en que no consiguiera prepararse adecuadamente para los exámenes. Hoy en
día, este genio del entretenimiento digital está pensando en su jubilación, luego
de haber ofrecido al mundo un legado incomparable, que en más de una
ocasión sentó las bases del diseño de juegos.
¿Podría decirse entonces que Einstein y Miyamoto no eran lo suficientemente
inteligentes como para cursar sus estudios? Dado que esta posibilidad es
absurda, la respuesta debe necesariamente residir en otro componente de
la ecuación. En ambos casos, se trataba de personas que tenían un potencial
creativo fuera de lo común y que se encontraba activo, cual un volcán a punto
de entrar en erupción. Un individuo que siente el impulso de crear, de encontrar
su propio camino ante la insatisfacción que le provoca su entorno, es muy
propenso a rebelarse antes las imposiciones de un sistema educativo cerrado,
que lo obliga a memorizar fechas y nombres en lugar de ayudarlo a encausar
su capacidad inventiva.
Por otro lado, son muchos los países que denuncian el uso cada vez más pobre
del idioma por parte de la juventud, la falta de vocación, y la sensación
generalizada de infelicidad una vez alcanzada la vida adulta.
Los sistemas educativos están configurados de manera tal que la misma
persona que aprueba satisfactoriamente Lengua termine cometiendo terribles
faltas de ortografía, y que quien consigue superar todas las materias
relacionadas con los números sea incapaz de realizar una simple división sin la
ayuda de una calculadora.
En pocas palabras, basarse en el rendimiento académico para evaluar
las capacidades intelectuales de una persona es absolutamente
incorrecto.
Si la educación se adaptara a las necesidades de cada
individuo, si no se forzara el conocimiento sino que se
incentivara a aprender e investigar, es muy probable que
El rendimiento académico hace referencia a la evaluación del conocimiento adquirido en el ámbito escolar, terciario o universitario. Un estudiante con buen rendimiento académico es aquél que obtiene calificaciones positivas en los exámenes que debe rendir a lo largo de una cursada.
En otras palabras, el rendimiento académico es una medida de las
capacidades del alumno, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del
proceso formativo.
También supone la capacidad del alumno para responder a los estímulos
educativos. En este sentido, el rendimiento académico está vinculado a
la aptitud.Existen distintos factores que inciden en el rendimiento académico.
Desde la dificultad propia de algunas asignaturas, hasta la gran cantidad
de exámenes que pueden coincidir en una fecha, pasando por la amplia
extensión de ciertos programas educativos, son muchos los motivos que
pueden llevar a un alumno a mostrar un pobre rendimiento académico.
Otras cuestiones están directamente relacionadas al factor psicológico, como
la poca motivación, el desinterés o las distracciones en clase, que dificultan la
comprensión de los conocimientos impartidos por el docente y termina
afectando al rendimiento académico a la hora de las evaluaciones.
Por otra parte, el rendimiento académico puede estar asociado a
la subjetividad del docente cuando corrige. Ciertas materias, en especial
aquéllas que pertenecen a las ciencias sociales, pueden generar distintas
interpretaciones o explicaciones, que el profesor debe saber analizar en la
corrección para determinar si el estudiante ha comprendido o no los conceptos.
En todos los casos, los especialistas recomiendan la adopción de hábitos de
estudio saludables para mejorar el rendimiento escolar; por ejemplo, no
estudiar muchas horas seguidas en la noche previa al examen, sino repartir el
tiempo dedicado al estudio.
Bajo rendimiento no es sinónimo de poca
capacidad

Se ha comprobado muchas veces que la mente humana es muy compleja y que
nuestras reacciones y conductas no deben ser analizadas superficialmente. Es
de público conocimiento que Albert Einstein tenía un pobre desempeño
escolar y que se llegó a dudar de su capacidad intelectual. Pero casos como el
suyo se dan constantemente en todas partes del mundo, al menos en cuanto a
la incomprensión por parte de los docentes de una conducta académica
reprobable.
Shigeru Miyamoto, considerado por muchos el padre de los videojuegos, llegó a
preocupar a su familia por su falta de apego a los estudios; se cuenta que
mientras cursaba su carrera universitaria, pasaba mucho tiempo tocando
música y dibujando, entre otros pasatiempos artísticos, y que esto repercutía
en que no consiguiera prepararse adecuadamente para los exámenes. Hoy en
día, este genio del entretenimiento digital está pensando en su jubilación, luego
de haber ofrecido al mundo un legado incomparable, que en más de una
ocasión sentó las bases del diseño de juegos.
¿Podría decirse entonces que Einstein y Miyamoto no eran lo suficientemente
inteligentes como para cursar sus estudios? Dado que esta posibilidad es
absurda, la respuesta debe necesariamente residir en otro componente de
la ecuación. En ambos casos, se trataba de personas que tenían un potencial
creativo fuera de lo común y que se encontraba activo, cual un volcán a punto
de entrar en erupción. Un individuo que siente el impulso de crear, de encontrar
su propio camino ante la insatisfacción que le provoca su entorno, es muy
propenso a rebelarse antes las imposiciones de un sistema educativo cerrado,
que lo obliga a memorizar fechas y nombres en lugar de ayudarlo a encausar
su capacidad inventiva.
Por otro lado, son muchos los países que denuncian el uso cada vez más pobre
del idioma por parte de la juventud, la falta de vocación, y la sensación
generalizada de infelicidad una vez alcanzada la vida adulta.
Los sistemas educativos están configurados de manera tal que la misma
persona que aprueba satisfactoriamente Lengua termine cometiendo terribles
faltas de ortografía, y que quien consigue superar todas las materias
relacionadas con los números sea incapaz de realizar una simple división sin la
ayuda de una calculadora.
En pocas palabras, basarse en el rendimiento académico para evaluar
las capacidades intelectuales de una persona es absolutamente
incorrecto.
Si la educación se adaptara a las necesidades de cada
individuo, si no se forzara el conocimiento sino que se
incentivara a aprender e investigar, es muy probable que
viernes, 15 de abril de 2016
Te quiero tanto que no quiero que crezcas...
"Te quiero tanto que no quiero que crezcas..."
Y me pregunto si en esta afirmación puede haber escondida una intencionalidad para que el niño no evolucione, para que acabe no "creciendo" y así realizar el sueño de su madre: cuidar de él toda su vida, sentirse útil, necesitada por alguien. Aunque sea cortando la libertad, la capacidad y la auto-estima.
Respetar los tiempos de crecimiento es adaptarnos a las necesidades de los pequeños y no tan pequeños a todos los niveles y en todas las facetas. A veces, cuesta dejar volar, liberar y dar alas a los que nos han necesitado en todo momento, a los que hemos enseñado a levantar la cuchara, a lavarse las manos, a dormirse sin miedos, a ser educados pero críticos con todo cuanto les rodea, a saber quererse y querer a los demás... Sí, ciertamente podemos afirmar que el saber, el asumir que no cuenten con nosotros para todo o, para muy poco, que ya no tengan la necesidad de apoyarse en nosotros, que sean auto-suficientes... puede llegar a doler, a doler en el sentido de egoísmo puro, de dependencia, de amor incondicional que les profesamos. Esperando poder cuidar de ellos toda la vida.
Tenemos que aprender a soltar, a entender que no es bueno chantajearlos emocionalmente para acrecentar nuestro ego, nuestro control sobre ellos. Se trata de una mala práctica que puede causarles muchos daños, tanto en la relación familiar como posteriormente en los afrontamientos con la sociedad, en las relaciones sociales y en sus propias concepciones del mundo.
Así, que dejemos que crezcan felices, dejemos que resuelvan sus problemas, dejemos que se equivoquen y vivan los procesos de maduración sin perturbaciones hacia los demás, sin prisas pero tampoco sin estancamientos producidos por deudas mal entendidas con los padres o madres. Es más, intentemos soplar para que puedan volar libres, sin ataduras emocionales, sin culpabilidad, sin sensación de traición. de alguna forma es ley de vida. Como muy bien alguien dijo "nuestros hijos e hijas son un préstamo de la vida, ni más ni menos".
Queramos a nuestros hijos e hijas, pero "querámoslos" bien. Tanto en la infancia, como en la adolescencia, en la juventud y en la adultez, sin interferir, solo acompañándolos, solo compartiendo sus camino sin vivir por ellos, sin decidir por ellos, entendiendo sus necesidades en cada etapa de la vida. En definitiva: REPETÁNDOLOS.
Fuente: Ana Balanzá
martes, 5 de abril de 2016
Porque lo digo yo!
Cuando damos una indicación a un niño o una niña debemos detenernos un instante para evaluar si lo estamos haciendo de forma correcta o no. Porque? por que ellos interpretan mucho más que las palabras, mucho más que la entonación, mucho más que el significado. Son capaces de leer entre líneas y adaptar esa indicación a sus esquemas mentales en la construcción de la realidad.
Esquemáticamente podríamos transformarlo de forma muy, muy y muy simplificada en el siguiente cuadro:
|
NO SE PEGA
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Porque lo digo yo !
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No puedo defenderme?
|
|
NO SE ESCUPE
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Él puede escupir y yo no?
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NO SE HABLA
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No puedo opinar?
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NO SE SALTA
|
No podré enseñarle lo fuertes que son mis piernas?
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NO SE JUEGA
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No quiere pasar tiempo conmigo?
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NO SE RÍE
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Estará enfadado/a?
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NO SE TOCA
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Será blandito?
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|
NO SE…
|
Todo lo hago mal?
|
Cuando solamente hacemos que se acaten normas sin
explicaciones, sin buscar la comprensión o el aprendizaje de los más pequeños/as,
nos convertimos en padres y madres tiránicos, a los cuales les sobran las
explicaciones y les es más cómodo ordenar de forma simple sus vidas.
Las incógnitas que despertamos en nuestros
hijos y a la que no ofrecemos alternativas resolutivas o adaptadas a las
situaciones se las responden ellos mismos, a veces de forma óptima y otras
buscando respuestas en comportamientos distorsionados dentro del núcleo
familiar y dentro de la sociedad.
Merece la pena explicar, razonar y ofrecer
explicaciones para que los niños y niñas puedan comprender de manera fiable
cuanto les rodea sin tener que buscar respuestas de fuentes inciertas y que los
pueden conducir a la construcción de patrones de comportamiento desadaptados.
Fuente: Ana Balanzá
miércoles, 23 de marzo de 2016
Las necesidades de los niños y niñas en la formación personal
Existen unas necesidades básicas en el crecimiento de los más pequeños, que van más allá de proporcionar vivienda, alimento y atención médica. Otros aspectos que pasan por alto, a los que no damos tanta importancia, los que pensamos que se generan solos, como por arte de magia. Pensamos que quedan implícitos en la construcción familiar y de esa manera no solemos molestarnos en pensar si están bien atendidos o no. Cuando estos son parte fundamental para la construcción vital de un niño o niña.
Los niños y niñas necesitan amor para sentirse queridos y aprender a querer a los demás. Confianza para generar auto-estima y auto-concepto positivo y valorarse como únicos/as y especiales, también para identificarla como un valor humano y así para poder ofrecer confianza. Respeto para saber construirse como persona íntegra dentro de la sociedad y para aprender a respetarse uno mismo antes que a nadie, respetando sus elecciones y las consecuencias de esas elecciones, responsabilizándose de sus actos. Límites para aprender a vivir en sociedad, adaptándose a las dificultades de la vida, sin que ello, sea un motor de frustración.
Fuente: Ana Balanzá
Más información: LAS DIFICULTADES DE LA EDUCACIÓN. Orientaciones educativas para el ámbito familiar. Editorial: Desclée
https://www.edesclee.com/colecciones/aprender-a-ser/las-dificultades-de-la-educaci%C3%B3n-detail
viernes, 9 de octubre de 2015
Las dificultades de la educación
Os presento un libro escrito con la mayor de las intenciones, para ayudar a las familias con hijos.
Es práctico 100% y su lectura es altamente comprensible sin tecnicismos que dificulten la comprensión.
Va más allá de un manual de técnicas de modificación conducta para niños y niñas. Incluye, a mi humilde opinión, la llave maestra para avanzar en la modificación de como educamos a nuestros hijos y para ello antes debemos reflexionar como pensamos, como nos sentimos...Es decir debemos auto-analizarnos para poder modificar un código, que nos puede perjudicar si no es que lo ha hecho ya.
Espero que quienes sean valientes y quieran aceptar el reto lo disfruten!!
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jueves, 6 de noviembre de 2014
Concepción Arenal La educación de la mujer.
El tema de la igualdad de género tratado por Concepción Arenal (1820 - 1893). Una reflexión a tener en cuenta y un tema de actualidad.
I.- Relaciones y diferencias entre la educación de la mujer y la del hombre
Nos fijaremos bien en la diferencia que hay entre educación e instrucción. Un hombre puede ser muy instruido y estar muy mal educado, y estar muy bien educado y no ser muy instruido.
Esto nos indica que si la educación no debe prescindir de la inteligencia, no se dirige exclusivamente a ella, sino a todas las facultades que constituyen el hombre moral y social; a los impulsos perturbadores para contenerlos, a los armónicos para fortificarlos, a la conciencia para el cumplimiento del deber, a la dignidad para reclamar el derecho, a la bondad para que no se apure contra los desventurados. La educación procura formar el carácter, hacer del sujeto una persona con cualidades esenciales generales, de que no podrá prescindir nunca y necesitará siempre si ha de ser como debe. Al educador del joven no le importa saber si el educando será un día militar o magistrado, ingeniero o albañil; su misión es formar un hombre recto, firme y benévolo, y que lo sea constantemente en la posición social que le depare la suerte o él se conquiste; cualquiera que sea, su firmeza, su rectitud y su benevolencia son indispensables, si ha de conducirse bien, al frente de un regimiento o presidiendo un tribunal. Los accidentes, las exterioridades, las apariencias, podrán variar; pero las condiciones esenciales que la educación perfecciona son las mismas, cualquiera que sea la posición social del que las tiene.
Cuando estas condiciones, esenciales son deficientes en alto grado, se ven grandes señores, ricos capitalistas, hombres inteligentes e instruidos, de los cuales se burlan gente ignorante y hasta los criados, que los desprecian por su falta de carácter; no es raro que este desprecio se convierta en dominio más o menos ostensible, y que hombres muy medianos manejen al que les es infinitamente superior por la posición social y por la ciencia, pero al que falta carácter, personalidad, aquello que es esencial para todo hombre, que la educación debe fortalecer y que no da el conocimiento de los astros ni de los microbios.
Si la educación es un medio de perfeccionar moral y socialmente al educando; si contribuye a que cumpla mejor su deber, tenga más dignidad y sea más benévolo; si procura fortalecer cualidades esenciales, generales siempre, aplicables cualquiera que sea la condición y circunstancias de la persona que forma y dignifica; y si la mujer tiene deberes que cumplir, derechos que reclamar, benevolencia que ejercer, nos parece que entre su educación y la del hombre no debe haber diferencias.
Si alguna diferencia hubiere, no en calidad, sino en cantidad de educación, debiera hacer más completa la de la mujer, porque la necesita más. No entraremos aquí en la cuestión de si tiene inferioridades, pero es evidente que tiene desventajas naturales; y agregando a éstas las sociales, que, aunque no son tantas como eran, son todavía muchas, resulta que, si no ha de sucumbir moralmente bajo el peso de la existencia, si no ha de ir a perderse en la frivolidad, en la esclavitud, en la prostitución, en tanto género de prostituciones como la amenazan y la halagan, necesita mucha virtud, es decir, mucha fuerza, mucho carácter, mucha personalidad. La mujer, para ser persona, ha menester hoy y probablemente siempre (porque hay condiciones naturales que no pueden cambiarse), para tener personalidad, decimos necesita ser más persona que el hombre y una educación que contribuya a que conozca y cumpla su deber, a que conozca y reclame su derecho, a dignificar su existencia y dilatar sus afectos para que traspasen los límites del hogar doméstico, y llame suyos a todos los débiles que piden justicia o imploran consuelo.
Esto no es pedir una cosa imposible, puesto que hay mujeres de éstas en todos los pueblos civilizados, y en los más cultos muchas. La educación de la mujer tiene un gran punto de apoyo en su fuerza moral, que es grande, puesto que, en peores condiciones, resiste más a todo género de concupiscencias e impulsos criminales. Verdad es que esto lo niegan algunos autores, pero sin probar la negativa, porque no es prueba la prostitución, cuya culpa echan toda sobre las mujeres, como si no fuera mayor la de los hombres, por muchas causas que no debemos aquí analizar, ni aun enumerar.
La fuerza moral de la mujer se revela en la mucha necesaria para el cumplimiento de sus deberes que exigen una serie de esfuerzos continuos, más veces desdeñados que auxiliados por los mismos que los utilizan. Cuando el hombre cumple un deber difícil, recibe aplauso por su virtud; los de las mujeres se ignoran: sin más impulso que el corazón, sin más aplauso que el de la conciencia, se quedan en el hogar, donde el mundo no penetra más que para infamar; si hay allí sacrificio, abnegación sublime, constancia heroica, pasa de largo: sólo entra cuando hay escándalo.
Se alega que la frivolidad natural de la mujer es un obstáculo insuperable para darle una personalidad sólida, grave, firme.
Confesemos humilde y razonablemente que todo lo que decimos todos respecto a la mujer debe tomarse, hasta cierto punto, a beneficio de inventario, es decir, a rectificar por el tiempo; porque, después de lo que han hecho los hombres con sus costumbres, sus leyes, sus tiranías, sus debilidades, sus contradicciones, sus infamias y sus idolatrías, ¿quién sabe lo que es la mujer, ni menos lo que será? Su frivolidad es natural, dicen, pero la afirmación parece más fácil que la prueba. De todos modos, no por eso debe dejar de combatirse; natural es el robo y se pena; las cosas se califican por buenas o por malas, y la mayor propensión a éstas sólo indica la necesidad de medios más enérgicos para corregirlas. Pero, hay que repetirlo, el natural de la mujer ha venido a ser un laberinto, cuyo hilo no tenemos.
Lo que se ha dicho de la vanidad, que se coloca donde puede, es aplicable a otros defectos: la actividad de la mujer, imposibilitada de emplearse en cosas grandes, se emplea en las pequeñas, sin que tal vez éstas tengan para ella un atractivo especial; juzgando por el resultado, se hace subjetivo lo que es objetivo y no se ve que lo pueril no está exclusiva mente en la cosa que halaga la vanidad, sino en la vanidad misma, que puede ser tan frívola buscando aplausos para un discurso en el Parlamento, como para un rico traje de última moda. No hemos asistido (ya se comprende) a ninguna recepción de Palacio; pero hemos visto a veces en la calle a los que a ellas iban, y bajo el punto de vista de la frivolidad, no nos parecía que hubiese diferencia esencial entre las bandas, las cruces y los bordados de los hombres, y los encajes, las cintas y las flores de las mujeres.
Dejando al tiempo que resuelva las cosas dudosas, lo que nos parece cierto es que los esfuerzos deben dirigirse a satisfacer las necesidades más apremiantes, y que la más apremiante necesidad de hoy, para el hombre como para la mujer, es la educación, que forma su carácter, que los convierte en persona. La persona no tiene sexo: es el cumplimiento del deber, sea el que quiera; la reclamación de un derecho, sea el que fuere; la dignidad, que puede tenerse en todas las situaciones; la benevolencia, que, si está en el ánimo, halla siempre medio de manifestarse de algún modo.
Pensamos, por lo tanto:
Que la educación debe ser la misma para el hombre que para la mujer;
Que es más urgente aún respecto a la mujer, porque, siendo para ella la personalidad más necesaria, está más combatida por las leyes y por las costumbres;
Que la falta de personalidad es un obstáculo para su instrucción y, adquirida, para que la utilice;
Que, por más que se ilustre, si no se educa, si no tiene gravedad y dignidad, si no es un carácter, una persona, aun los que sepan mucho menos que ella procurarán y hasta lograrán hacerla pasar por marisabidilla;
Que no hay más que un medio de que las mujeres sean respetadas, y es que sean respetables: lo cual no se conseguirá con sólo tener instrucción si no tiene carácter. Hay momentos y países en que la cuestión, como suelen serlo las sociales, es circular; a la mujer no se la respeta porque no es respetable, y no es respetable porque no se la respeta. Cuando esto sucede, es difícil, pero no imposible, que la mujer se blinde, por decirlo así, con una sólida personalidad; pero si lo consigue ha de dar por bien empleado el trabajo que le costó, y sabrá cuánto vale tener en sí algo que no esté a merced de nadie.
Como, en nuestra opinión, no debe haber diferencias esenciales entre la educación del hombre y de la mujer, las relaciones en la esfera educadora han de ser necesariamente armónicas.
Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor-din/la-educacion-de-la-mujer--0/html/fef9f6e6-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_1_
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