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jueves, 3 de septiembre de 2020

Yo te esperare





Cuando se perdien las palabras, solo quedan los gestos. Cuando decidimos apartarnos del camino de alguien, solo queda esperar a que nos eche en falta, ya que nuestro última intención és molestar.

Cuando envejecemos tomamos a la paciencia por pareja y aprendemos a esperar, pero cada día, cada momento, cada instante, és un tiempo perdido, un tiempo que se va y ya no vuelve, así que cada acto de soberbia que recibimos por orgullo que no nos acerca, al contrario, nos aleja, nos entristece y nos rompe por dentro. Pero aun asi, seguimos esperando ese gesto de humildad, esa palabra, ese beso que de alguna forma lo cambiaria todo.

Dejamos tiempo para recapacitar, tiempo para madurar, tiempo para pensar. Aun sabiendo que ese tiempo se evapora para no volver y arriesgandonos a que ese deseo no se de,  a que el mismo tiempo nos borre de los pensamientos y dejemos de existir. Así que después de esperar y esperar solo nos queda pensar que ojala no sea tarde para volvernos a abrazar, ya que nuestro tiempo es finito. I la opcion de no esperar, señores, es la última de las opciones cuando hablamos del corazón, aunque estemos equivocados y lo sepamos la esperanza nos obliga a esperar para bien o para mal.

sábado, 16 de mayo de 2020

Adaptación al medio

¿Nos cuesta adaptarnos?


Es curioso que la mayoría de las personas, por no decir todas, cuando se acerca el cambio de estación, por ejemplo, de la primavera a verano, guardamos la ropa más gruesa y de abrigo y ocupamos los cajones del armario con ropa mas fresca y vaporosa, para los días de mas calor. Es un trabajo que no nos cuesta ningún esfuerzo hacerlo e incluso nos ayuda a mantenernos al día de las tendencia de la moda. 
Nos obliga a deshacernos de aquello que se nos ha quedado anticuado, grande o pequeño y en ese momento hacemos una revisión de como estamos físicamente a comparación del año anterior. También nos ayuda a hacer una previsión de las compras que haremos durante esa temporada.



Pues bien, una cosa tan simple y tan práctica como es hacer el cambio de ropa según la temporada del año, supone una invitación a una adaptación al medio que hacemos sin ninguna dificultad. Lo tenemos archivado como una necesidad de cambio en correlación a las necesidades de temperatura. Es decir sentimos que el calor se acerca y nos adaptamos. Así de sencillo.


Sería deseable poder adaptarnos así de fácil a todas las sensaciones que nos produce el medio y tener las herramientas para cambiarlo, sin ni siquiera pensar en ello como una búsqueda de soluciones. Intentaré explicarlo con ejemplos: si tenemos sed, bebemos agua, si tenemos calor, nos desabrigamos, si tenemos hambre, comemos. Todo ello, son sensaciones físicas que nos dan pistas de lo que el cuerpo nos pide, de lo que el cuerpo expresa como por ejemplo cuando nos suenan las tripas por hambre, nos queda la boca seca por sed o sudamos por calor. Tenemos una representación física del cuerpo que nos empuja a tomar decisiones para poder saciar las necesidades expresadas. 

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la expresión de esas necesidades no es visible? quiero decir, ¿que ocurre si solo nosotros podemos notarlas? Por ejemplo como  ocurre con la ansiedad o con el estrés. Está demostrado científicamente que existen una substancias en nuestro cerebro que se modifican según la emoción que sintamos y tienen mucho a ver con las que ya conocemos, la dopamina, la noradrenalina, el cortisol.... Podemos considerar que la segregación de una substancia y no de otra cambia nuestro estado y capacidad de afrontación e interacción con el medio. Así ocurre cuando sentimos miedo a ser juzgados por terceros, estamos potenciando una emoción, el miedo que es creada por la percepción de que nos están juzgando y eso nos aterra ya que nosotros mismos no nos consideramos válidos. Esa interacción con el medio y esa falta de capacidad de afrontación, nos produce entre otros ansiedad y frustración, así que las substancias que segrega nuestro cerebro podemos considerarlas acciones fisiológicas que nos producen manifestaciones físicas, el cuerpo nos envía unas señales que hacen que nos pongamos en plan de alerta, sudoración en las manos, tartamudeo, retraimiento, temblores... pero bien al contrario a las anteriores, estas no somos capaces de resolver con tanta eficacia. Es un acto innato y de pura supervivencia atender a las cuestiones mas físicas como la sed, el hambre, el calor o el frío. Pero atender a las cuestiones psicológicas de alguna manera también tendría que considerarse de supervivencia ya que muchas de ellas entrañan dificultades que pueden empujarnos  a acabar con nuestra vida, así seria el caso de una persona que sufriendo una depresión grave llegó hasta el suicidio, terminando con su vida.

https://bloghogar.com/
Modificada: Ana Balanzá

Quizás la clave sería incorporar una educación basada en el conocimiento del propio ser, de la propia persona, de lo que ocurre por dentro y se manifiesta por fuera mas allá de las necesidades básicas de supervivencia. Quizás nos daríamos cuenta que las personas podemos adquirir habilidades para aprender a  gestionar el estrés o la frustración de una forma mas eficaz para nosotros mismos y los que nos rodean. Quizás no deberíamos esperar a que estrés se convierta en nocivo o el miedo en una fobia o la tristeza en una depresión. 
Quizás podríamos preocuparnos para saber adaptarnos igual como lo hacemos al cambio de ropa, de una forma natural a los cambios del entorno y del medio. Quizás la educación debería formar a personas con la capacidad de adaptación mucho más amplia mediante el conocimiento del funcionamiento interno físico y por supuesto psicológico. 


Pero claro, todo ello se enmarca en una visión personal que lo que pretende, es la reflexión y al mismo tiempo generar ideas, fomentar la visión crítica constructiva de lo que es la educación de las personas en su vertiente mas amplia. Todo ello con un quizás y una esperanza de cambiar la visión que tenemos sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea.


Ana Balanzá

Que bien se está en casa!

En estos tiempos de incertidumbre que nos ha tocando vivir, nos están alejando de lo que habiamos planificado al inicio del 2020, nuestros objetivos, nuestros planes, nuestras metas...etc. Así mismo, nos ha alejado de nuestros hábitos y rutinas, no solo en lo personal, si no también en lo social. Cosas tan sencillas como cruzarnos con alguien por la calle se han convertido en un hábito poco saludable y peligroso que se  transforma en miedo, miedo al contagio de algo que difícilmente podemos controlar. Aún así, persiste la necesidad de abrazos, caricias y reencuentros con los nuestros a los que echamos de menos cada día. Y es que somos una cultura de contacto, de vermut y cervezita, de abrazos y besos. Todos y todas estamos renunciando a mucho por salvaguardar nuestra propia vida y a de los demás y esto es un gesto que nos define y habla por nosotras mismas.

Desconozco totalmente si hemos tenido oportunidad de control sobre lo que esta pasando o no y llegados a este desconocimiento la verdad, es que tampoco pienso que sea determinante para poder encauzar nuestra vida, hacer cualquier otra cosa que no sea seguir las recomendaciones de los especialistas, los epidemiólogos me parece un salto al vacío sin paracaídas.

En nuestra vida anterior, quizás  algunos, estaban enfrentado batallas que ahora ven como lejanas, improductivas, con perdida de importancia. Es más, los problemas de antes los vemos ahora como simples dificultades.  Otros en estos momentos estarán tomando decisiones de cambio y habran aprovechado este tiempo de confinamiento para la reflexión y para enfocarse en los cambios que desean hacer cuando todo esto termine. 
Cuando tomamos decisiones, debemos analizar todo cuanto nos rodea, poner los pros y los contras en una balanza y hacerlo de una manera consciente y responsable, sin caer el utopías ni catastrofismos. Frente a este análisis nos situamos cara a cara con la difícil tarea de decidir, con la ansiedad que nos puede producir equivocarnos tomando malas decisiones y todo ello, se puede estancar en nuestro pensamiento llevándonos a anticipar situaciones aterradoras, que no harán otra cosa, que mermar nuestra salud haciéndonos enfermar.
La ansiedad anticipatoria, nos sitúa en un futuro incierto lleno de caos en el que todo es preocupante y oscuro. En el bucle ansioso, nos nos sentimos asfixiados en el extremo más estrecho y nos dejamos absorber por nuestros pensamientos más destructivos. Dicha ansiedad que anticipa  y predice la catástrofe futura, no nos deja ver ni el presente, ni el aquí y ahora. Así mismo, nos cierra la puerta a vislumbrar alguna luz, alguna señal positiva futura. Estamos intaurados en un autoengaño que nos comprime sin saber si ciertamente pasara lo que estamos prediciendo. 
Este pensamiento, hace que nos preocupemos en exceso y de forma irracional,  frente a las dificultades que vemos que se nos acercan y que no podemos combatir. Ello no nos ayudará. Pero si es cierto, que estar preocupado es legítimo y más en esta pandemia que estamos viviendo.

Siendo realista, después del confinamiento, habrá personas que se queden sin trabajo, negocios que verán su decapitación cercana, asociaciones sin subvenciones y una vez más, una profunda brecha entre la pobreza y la riqueza. 

Nos quejamos de estar en casa. Todos por norma general tenemos ganas de salir y recuperar nuestra libertad  pero, sin animo de ser catastrófica, vamos hacia una dificultad mucho mayor que  la de quedarse en casa, ella, no es mas que la antesala a la crisis social,  financiera y económica que se avecina. Debemos estar serenos, sin ansiedad,  preparados y no pecar de ingenuidad, ya que sabemos que a lo largo de la historia las pandemias han dejado una gran huella a su paso, o más bien dicho un profundo surco: lo primero la cantidad de muertes con las que se ha cebado y después la desolación y la decadencia de haber absorbido parte de la energía humana y la económica del país y de los estados. 

Con todo ello y sin ánimo de ser cruel, esta pandemia a la que de momento estamos sobreviviendo, no va a ser como un temporal de lluvia y viento, que también lo hemos pasado y casi olvidado, esa enfermedad que nos ataca con tanta dureza va a dejar una herida por cicatrizar que nos va a llevar tiempo y esfuerzo curar. Pensar que cuando termine el confinamiento todo va seguir donde lo dejamos, puede causarnos esperanzas, pero en el fondo, todos sabemos que no es cierto. Lo dejamos en un punto y cuando regresemos vamos a estar en otro, si en que podemos volver al punto, claro está. Como antes comentamos, las utopías pueden hacer tanto daño como el catastrofismo. Una posición realista y generando nuevos horizontes, en mi opinión, es la más adaptada a estos tiempos extraños. Ser realista a veces es ser cruel. Siempre he preferido la verdad y ¿tu?.

Por ello, cuando escucho la frase "ya queda menos", en vez de alegrarme me recorre un escalofrío por la espalda, por que si, queda menos para alejarnos del colapso hospitalario, para alejarnos de un contagio masivo, para salir a la calle. Pero también, para enfrentarnos a una nueva realidad que se esta dibujando y de la que nadie habla, la vuelta a la normalidad no va a ser  tan normal, no podemos volver a lo que ya no esta, no podemos volver a lo que ya no nos espera o donde ya no hay cabida para nosotros. La vuelta a la normalidad va ha estar repleta de retos, de modificaciones y de lucha, sobretodo para los mas vulnerables, los colectivos que mas sufren cuando todo falla.  

En una ocasión escuché que "la crisis agudiza el ingenio". Bien, pues anticipemonos a ello y vayamos innovando, ya que la que se avecina va a ser todo un reto humano. No para volver a lo de siempre, no para volver a reconstruir lo que de alguna manera nos ha destruido, sino que esta pandemia nos brinda la oportunidad de construirlo algo nuevo, de cambiar el presente y también el futuro  para no caer una y otra vez, en la creencia errónea de que la economía mueve el mundo. Somos tu y yo quienes lo movemos. No lo olvides  

viernes, 16 de marzo de 2018

Hablemos de las emociones

Hablemos de  emociones


¿Que es una emoción?

"Acontecimiento de cambios interrelacionados, sincronizados en el estdo de todos o la mayoría, de los cinco subsistemas del organnismo activados en la respuesta a la evaluación de un evento externo o interno, relevante al organismo" (Scherer, 2001, pág. 93)



La relación que propone Scherer entre funciones, componentes y sistemas orgánicos, es la siguiente:


Resultado de imagen de relacion entre funciones, componentes y sistemas organicos Scherer



SNC=Sistema nervioso central

SNA= Sistema nervioso autónomo
SNE= Sistema neuroendocrino
SNS=Sistema nervioso somático



El componente cognitivo depende de las situaciones de análisis, evaluación y valoración de situaciones estimulares y se organiza  entrono a cuatro objetivos de valoración. (Scherer, 2001)



1. Detectar la relevancia que tiene el evento.

2. Evaluar la implicación o consecuencias que dicho evento acarrea; es decir, este objetivo este objeto de valoración hace referencia a la implicación que la situación tiene para el organismo y determina en qué medida el estímulo o la situación favorece la adaptación al medio; además de estimar la capacidad que los acontecimientos tienen para satisfacer nuestras necesidades y lograr nuestras metas.
3. Determinar el potencial de afrontamiento del que se dispone para responder a un acontecimiento y valorar qué consecuencias pueden estar asociadas con las diferentes opciones de respuesta.
4. Evaluar su significado personal



2. Bases del conocimiento sobre las emociones


 La evolución de las emociones ha sid compleja y cada vez más se ha intentado etiquetar i catalogar las emociones de las personas. Vemos la evolución y empezamos por el filosofo Aristóteles.
1. Aristóteles trató de identificar el número exacto de las que son básicas. Estas se conocen como las 14 emociones irreductibles, que Aristóteles identificó como el miedo, la confianza, la ira, la amistad, la calma, la enemistad, la vergüenza, la desvergüenza, la compasión, la bondad, la envidia, la ira, la emulación y el desprecio.
Aristóteles sostiene que las pasiones en general van acompañadas de las sensaciones placer y/o dolor, las cuales entrañan cierta alteración o turbación psicofísica

Las sensaciones de placer y dolor ocupan un lugar muy importante en la noción aristotélica de emoción. Así, en Ética nicomaquea, las emociones se definen básicamente como afecciones acompañadas de placer o dolor:

Llamo pasiones (páthei) al deseo (epithymía), la cólera  (orge),  el temor (phóbos), la audacia (thrásos), la envidia (phthónos), la alegría (chará), el sentimiento amistoso (philía), el odio (misos), la añoranza (póthos) , la emulación (zelos), la piedad (éleos), y en general a todas las afecciones a las que son concomitantes el placer o la pena (hois hepetai hedone e lúpe).
2. Charles Darwin en su obra "La expresión de las emociones en los animales y en el hombre", (1872) sugirió que la capacidad de expresar las emociones  a través de gestos de la cara tenía ventajas evolutivas. También sugirió que muchas de estas expresiones emocionales eran universales.
 Se trata de un libro olvidado durante décadas, pero que a partir de la mitad de este siglo se convierte en punto de referencia obligado en psicología de la emoción.
 Los tres principios fundamentales de la explicación de las emociones, que tienen una relación tangencial con el principio de selección natural son los siguientes:

 -Hábitos útiles asociados. Según Darwin, los hábitos o movimientos que son de utilidad para satisfacer deseos, eliminar sensaciones, etc. llegan a ser tan habituales que se producen incluso en situaciones que no requieren semejante patrón de respuesta. Esto es lo que ocurre con la expresión de las emociones, que se producen una serie de gestos y movimientos en situaciones que incluso no se requieren, pero que han sido de utilidad anteriormente en otros contextos. Es evidente que esta explicación es incoherente con el principio de selección natural, que establecía que las características que se mantienen y se heredan son las que han demostrado su adaptación al medio y valor para la supervivencia. 

-Antítesis. En el caso de que el hábito esté consolidado, cuando se produce un estado de ánimo contrario al que produce semejante patrón conductual, se producirá la respuesta motora contraria. Para Fernández (1984), se trata de una forma de asociación por contraste. 

-Acción directa del sistema nervioso. Una fuerza nerviosa en situaciones de gran excitación puede dar lugar a movimientos expresivos. Tales expresiones se canalizan por los cauces fisiológicos que estén más preparados por los hábitos, de forma que "la energía fluye con independencia del hábito, pero las acciones expresivas dependen de éste". Así pues, según este principio, la descarga neural puede afectar directamente a la musculatura expresiva asociada con una emoción particular. La dirección de la descarga neuronal está determinada en parte por la estructura del sistema nervioso. Esta idea supone un antecedente de las teorías de Izard (1971) y Tomkins (1962) de que existen programas subcorticales innatos para la expresión de cada una de las emociones básicas

Según Darwin, las tres acciones más importantes son los reflejos, hábitos e instintos. Los más importantes en la expresión de las emociones son los reflejos y los instintos, que son innatos y se heredan de nuestros antepasados, manifestando una clara continuidad filogenética en la expresión de las emociones, del mismo modo que existe continuidad en la evolución biológica. Así, tanto la expresión de las emociones propias, como el reconocimiento de las de los demás, se realizan de forma principalmente involuntaria y no aprendida.

Con la teoría de James-Lange (1884-87) se intenta explicar el origen de uno de los componentes de la emoción: las experiencias subjetivas o sentimientos, que serían una consecuencia de los cambios fisiológicos, otro de los componentes de la emoción, como por ejemplo los temblores, el sudor, o el aumento de la frecuencia cardíaca. Se propone que después de la percepción de un estímulo (una mala noticia, un imprevisto diario, recibir un regalo,…) se generan unas respuestas fisiológicas y motoras que son las que producen la experiencia del sentimiento, y no al contrario. La activación fisiológica es una condición necesaria para la existencia de una respuesta emocional, que tendría un patrón fisiológico específico. Esto implica también que elicitar algún patrón característico de una emoción haría que se produjese una experiencia emocional.

3. Sin embargo, hay otra teoría, contraria a ésta, la Teoría de Cannon-Bard, en la que se propone que las emociones (los sentimientos) anteceden a las respuestas fisiológicas, no siendo éstas determinantes de los primeros, sino al contrario). Esta teoría también incluye la cognición, los pensamientos e interpretaciones de la percepción de los estímulos, por lo que la experiencia de una emoción no se limita a la interpretación de nuestra respuesta fisiológica

4. Teoría de Schacheter-Singer, sugiere que la activación fisiológica ocurre primero. Después, el individuo debe identificar las razones de esta activación para experimentar la etiqueta de la emoción.
Mantiene que las emociones son debidas a la evaluación cognitiva de un acontecimiento, pero también a las respuestas corporales: la persona nota os cambios fisiológicos, advierte lo que ocurre a su alrededor y denomina sus emociones de acuerdo con ambos tipos de observaciones. El niño al nacer no posees emociones diferenciadas, estas se van definiendo a lo largo del proceso de maduración. Las emociones pueden considerarse como pautas de conductas innatas relacionadas con los instintos, pero se distinguen de ello en que no son tan rígidas y que varían de un individuo a otro, de acuerdo a las experiencias propias.

5. Richard Lazarus pertenece a los promotores de la teoría de evaluación cognitiva. Lazarus  fue especialmente conocido por su teoria del estrés y las emociones, Desarrollo una teoría caracterizada en el enfasis del papel que juegan las valoraciones cognitivas en la constitucion de emociones y del estrés, fenómenos que consideró más procesos que estados.
El eje central de la teoría del Dr. Lazarus fue lo que denominó appraisal. Al igual que Magda B. Arnold, pionera de la "appraisal theory" argumentaba que antes de que la emoción tuviera lugar, las personas hacen una evaluación automática e inconsciente de lo que está ocurriendo y de lo que va a suponer. Desde esa perspectiva, las emociones no sólo son racionales, sino también un elemento necesario para la supervivencia.


6. Teoría de las emociones del feedback facial
La hipótesis del feedback facial señala que la expresión facial de las emociones no solamente serviría para suministrar información a otros individuos acerca de la emoción subyacente, sino que la actividad muscular en sí misma sería la responsable inicial de la producción de la propia experiencia emocional, mediante un feedback sensorial muscular. O sea que según esta hipótesis los movimientos y gestos de la cara pueden evocar reacciones afectivas en el sujeto que las realiza.
Esta teoría fue inicialmente presentada por Tomkins: “El feedback de la conducta muscular facial genera emoción”. “Las emociones surgen de la musculatura facial, temperatura facial y cambios en la actividad de las glándulas de la cara”.

Esta hipótesis aún debe ser confirmada. La investigación científica al respecto no es suficiente para confirmar que sea válida con total seguridad, aunque hay muchos estudios que arrojan resultados en esta dirección, y nos muestran cómo nuestro lenguaje no verbal influye en nuestras emociones y sentimientos.

7. La relación de las emociones con el bienestar

Según la versión original de Salovey y Mayer (1990), la inteligencia emocional consiste en la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
Según Mayer y Salovey (1997: 10), “la inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”. La inteligencia emocional se refiere a un “pensador con un corazón” (“a thinker with a heart”) que percibe, comprende y maneja relaciones sociales.
Estos autores han ido reformulando el concepto original en sucesivas aportaciones (Mayer y Salovey, 1993, 1997, 2007; Mayer, Caruso y Salovey, 1999, 2001; Mayer, Salovey y Caruso, 2000).
Una de las formulaciones que se toman como referencia es la siguiente (Mayer, Salovey y Caruso, 2000; Mayer y Salovey, 1997, 2007). La inteligencia emocional se estructura  como un modelo de cuatro ramas interrelacionadas:

1) Percepción emocional.

Las emociones son percibidas, identificadas, valoradas y expresadas. Se refiere a sí mismo, en otros, a través del lenguaje, conducta, en obras de arte, música, etc. Incluye la capacidad para expresar las emociones adecuadamente. También la capacidad de discriminar entre expresiones precisas e imprecisas, honestas o deshonestas.

2) Facilitación emocional del pensamiento.

Las emociones sentidas entran en el sistema cognitivo como señales que influencian la cognición (integración emoción y cognición). Las emociones priorizan el pensamiento y dirigen la atención a la información importante. El estado de humor cambia la perspectiva del individuo, desde el optimismo al pesimismo, favoreciendo la consideración de múltiples puntos de vista. Los estados emocionales facilitan el afrontamiento. Por ejemplo, el bienestar facilita la creatividad.
3) Comprensión emocional.

Comprender y analizar las emociones empleando el conocimiento emocional. Las señales emocionales en las relaciones interpersonales son comprendidas, lo cual tiene implicaciones para la misma relación. Capacidad para etiquetar emociones, reconocer las relaciones entre las palabras y las emociones. Se consideran las implicaciones de las emociones, desde el sentimiento a su significado; esto significa comprender y razonar sobre las emociones para interpretarlas. Por ejemplo, que la tristeza se debe a una pérdida. Habilidad para comprender sentimientos complejos; por ejemplo, el amor y odio simultáneo hacia una persona querida (pareja, hijos) durante un conflicto. Habilidad para reconocer las transiciones entre emociones; por ejemplo de frustración a ira, de amor a odio.
4) Regulación emocional (emotional management).

Regulación reflexiva de las emociones para promover el conocimiento emocional e intelectual. Los pensamientos promueven el crecimiento emocional, intelectual y personal para hacer posible la gestión de las emociones en las situaciones de la vida. Habilidad para distanciarse de una emoción. Habilidad para regular las emociones en uno mismo y en otros. Capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas, sin reprimir o exagerar la información que transmiten.
Son numerosos los estudios que afirman que la inteligencia emocional es clave para el bienestar de las personas, pues el autoconocimiento, la regulación emocional o la empatía afectan positivamente al bienestar psicológico de los individuos, así como a las relaciones personales

3. Listado de emociones








Conclusiones: 

Las emociones nos afectan de tal forma que pueden modificar la manera como percibimos las cosas que suceden a nuestro alrededor, así como el medio, influye en nuestras emociones. Es pues, un complejo eje que  orienta a nuestro comportamiento y a nuestro pensamiento, al igual que este influye en ellas. No solo porque pueden influir en la toma de decisiones, es decir, movidos por las emociones podemos cometer actos o decir palabras que no diríamos en otro tono emocional. Si no que también, nos condicionan a percibir nuestro entorno de manera distinta, es decir, un día vemos maravillosas las nubes del cielo y otro nos irritan que no permitan salir el sol. La percepción dependerá de nuestro estado de ánimo que ira ligado a nuestras emociones que se generan de nuestros pensamientos o bien de nuestro entorno. Se trata de una retroalimentación, aunque siempre existe el detonante nuclear que hace que sea de una forma o de otra. 

Adiestrar nuestras emociones, requiere una introspección de nuestros pensamientos, de nuestro estado de ánimo diario y de preguntarnos que estamos haciendo mal para estar generando negatividad, pensamientos y emociones negativas. Tener una mente adaptable a las circunstancias nos puede permitir poseer esa capacidad de percepción que se ajuste a nuestras necesidades, de tal forma que las emociones que generemos sean beneficiosas para nosotros y para nuestro entorno, aunque este no sea siempre el deseado. 
Debemos recordar al filosofo Locke (1632-1704), quien publicó "Ensayo sobre el conocimiento humano" (1690) quien puso en entredicho si podíamos o no, fiarnos de nuestros sentidos, ya que compara  nuestra consciencia con una habitación sin amueblar hasta que comenzamos a ver con nuestros sentidos. Vemos el mundo a nuestro alrededor, saboreamos, olemos, oímos... Y surgen así, lo que el filosofo llama "ideas simples de los sentidos". Así mismo estas ideas son elaboradas mediante el pensamiento, a estas les llama "ideas de reflexión de los sentidos", así es como diferencia el hecho de "sentir" con el de "reflexionar" ya que considera a la consciencia una maquina que procesa y elabora las sensaciones. De esta forma cabe pensar que todo dependerá con las lentes con las que se mire el mundo. Ya que aunque nuestros sentidos sean los mismos, al ser procesados y transformados en pensamientos estos generan emociones que dependerán de nuestros pensamientos, de nuestras estructuras mentales que hemos preconcebido de todo cuanto nos rodea.

Ana Balanzá

Fuentes y más información en:
  • https://www.uv.es/=choliz/ExpresionEmocionesDarwin.pdf
  • TRUEBA ATIENZA, Carmen. La teoría aristotélica de las emociones. Sig. Fil [online]. 2009, vol.11, n.22 [citado  2018-03-09], pp.147-170. Disponible en: <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242009000200007&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1665-1324.
  • http://ipsicologo.com/2013/06/las-emociones-la-teoria-de-james-lange.html
  • http://images.slideplayer.es/10/2883536/slides/slide_17.jpg
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Lazarus
  • http://www.nuecesyneuronas.com/hipotesis-del-feedback-facial/
  • http://www.rafaelbisquerra.com/es/inteligencia-emocional/inteligencia-emocional-segun-salovey-mayer.html
  • https://www.elmundodelasemociones.es/pdf/Listado_de_emociones.pdf