Es curioso que la mayoría de las personas, por no decir todas, cuando se acerca el cambio de estación, por ejemplo, de la primavera a verano, guardamos la ropa más gruesa y de abrigo y ocupamos los cajones del armario con ropa mas fresca y vaporosa, para los días de mas calor. Es un trabajo que no nos cuesta ningún esfuerzo hacerlo e incluso nos ayuda a mantenernos al día de las tendencia de la moda. Nos obliga a deshacernos de aquello que se nos ha quedado anticuado, grande o pequeño y en ese momento hacemos una revisión de como estamos físicamente a comparación del año anterior. También nos ayuda a hacer una previsión de las compras que haremos durante esa temporada.
Pues bien, una cosa tan simple y tan práctica como es hacer el cambio de ropa según la temporada del año, supone una invitación a una adaptación al medio que hacemos sin ninguna dificultad. Lo tenemos archivado como una necesidad de cambio en correlación a las necesidades de temperatura. Es decir sentimos que el calor se acerca y nos adaptamos. Así de sencillo.
Sería deseable poder adaptarnos así de fácil a todas las sensaciones que nos produce el medio y tener las herramientas para cambiarlo, sin ni siquiera pensar en ello como una búsqueda de soluciones. Intentaré explicarlo con ejemplos: si tenemos sed, bebemos agua, si tenemos calor, nos desabrigamos, si tenemos hambre, comemos. Todo ello, son sensaciones físicas que nos dan pistas de lo que el cuerpo nos pide, de lo que el cuerpo expresa como por ejemplo cuando nos suenan las tripas por hambre, nos queda la boca seca por sed o sudamos por calor. Tenemos una representación física del cuerpo que nos empuja a tomar decisiones para poder saciar las necesidades expresadas.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando la expresión de esas necesidades no es visible? quiero decir, ¿que ocurre si solo nosotros podemos notarlas? Por ejemplo como ocurre con la ansiedad o con el estrés. Está demostrado científicamente que existen una substancias en nuestro cerebro que se modifican según la emoción que sintamos y tienen mucho a ver con las que ya conocemos, la dopamina, la noradrenalina, el cortisol.... Podemos considerar que la segregación de una substancia y no de otra cambia nuestro estado y capacidad de afrontación e interacción con el medio. Así ocurre cuando sentimos miedo a ser juzgados por terceros, estamos potenciando una emoción, el miedo que es creada por la percepción de que nos están juzgando y eso nos aterra ya que nosotros mismos no nos consideramos válidos. Esa interacción con el medio y esa falta de capacidad de afrontación, nos produce entre otros ansiedad y frustración, así que las substancias que segrega nuestro cerebro podemos considerarlas acciones fisiológicas que nos producen manifestaciones físicas, el cuerpo nos envía unas señales que hacen que nos pongamos en plan de alerta, sudoración en las manos, tartamudeo, retraimiento, temblores... pero bien al contrario a las anteriores, estas no somos capaces de resolver con tanta eficacia. Es un acto innato y de pura supervivencia atender a las cuestiones mas físicas como la sed, el hambre, el calor o el frío. Pero atender a las cuestiones psicológicas de alguna manera también tendría que considerarse de supervivencia ya que muchas de ellas entrañan dificultades que pueden empujarnos a acabar con nuestra vida, así seria el caso de una persona que sufriendo una depresión grave llegó hasta el suicidio, terminando con su vida.
Quizás la clave sería incorporar una educación basada en el conocimiento del propio ser, de la propia persona, de lo que ocurre por dentro y se manifiesta por fuera mas allá de las necesidades básicas de supervivencia. Quizás nos daríamos cuenta que las personas podemos adquirir habilidades para aprender a gestionar el estrés o la frustración de una forma mas eficaz para nosotros mismos y los que nos rodean. Quizás no deberíamos esperar a que estrés se convierta en nocivo o el miedo en una fobia o la tristeza en una depresión.
Quizás podríamos preocuparnos para saber adaptarnos igual como lo hacemos al cambio de ropa, de una forma natural a los cambios del entorno y del medio. Quizás la educación debería formar a personas con la capacidad de adaptación mucho más amplia mediante el conocimiento del funcionamiento interno físico y por supuesto psicológico.
Pero claro, todo ello se enmarca en una visión personal que lo que pretende, es la reflexión y al mismo tiempo generar ideas, fomentar la visión crítica constructiva de lo que es la educación de las personas en su vertiente mas amplia. Todo ello con un quizás y una esperanza de cambiar la visión que tenemos sobre nosotros mismos y sobre lo que nos rodea.
En estos tiempos de incertidumbre que nos ha tocando vivir, nos están alejando de lo que habiamos planificado al inicio del 2020, nuestros objetivos, nuestros planes, nuestras metas...etc. Así mismo, nos ha alejado de nuestros hábitos y rutinas, no solo en lo personal, si no también en lo social. Cosas tan sencillas como cruzarnos con alguien por la calle se han convertido en un hábito poco saludable y peligroso que se transforma en miedo, miedo al contagio de algo que difícilmente podemos controlar. Aún así, persiste la necesidad de abrazos, caricias y reencuentros con los nuestros a los que echamos de menos cada día. Y es que somos una cultura de contacto, de vermut y cervezita, de abrazos y besos. Todos y todas estamos renunciando a mucho por salvaguardar nuestra propia vida y a de los demás y esto es un gesto que nos define y habla por nosotras mismas.
Desconozco totalmente si hemos tenido oportunidad de control sobre lo que esta pasando o no y llegados a este desconocimiento la verdad, es que tampoco pienso que sea determinante para poder encauzar nuestra vida, hacer cualquier otra cosa que no sea seguir las recomendaciones de los especialistas, los epidemiólogos me parece un salto al vacío sin paracaídas.
En nuestra vida anterior, quizás algunos, estaban enfrentado batallas que ahora ven como lejanas, improductivas, con perdida de importancia. Es más, los problemas de antes los vemos ahora como simples dificultades. Otros en estos momentos estarán tomando decisiones de cambio y habran aprovechado este tiempo de confinamiento para la reflexión y para enfocarse en los cambios que desean hacer cuando todo esto termine. Cuando tomamos decisiones, debemos analizar todo cuanto nos rodea, poner los pros y los contras en una balanza y hacerlo de una manera consciente y responsable, sin caer el utopías ni catastrofismos. Frente a este análisis nos situamos cara a cara con la difícil tarea de decidir, con la ansiedad que nos puede producir equivocarnos tomando malas decisiones y todo ello, se puede estancar en nuestro pensamiento llevándonos a anticipar situaciones aterradoras, que no harán otra cosa, que mermar nuestra salud haciéndonos enfermar. La ansiedad anticipatoria, nos sitúa en un futuro incierto lleno de caos en el que todo es preocupante y oscuro. En el bucle ansioso, nos nos sentimos asfixiados en el extremo más estrecho y nos dejamos absorber por nuestros pensamientos más destructivos. Dicha ansiedad que anticipa y predice la catástrofe futura, no nos deja ver ni el presente, ni el aquí y ahora. Así mismo, nos cierra la puerta a vislumbrar alguna luz, alguna señal positiva futura. Estamos intaurados en un autoengaño que nos comprime sin saber si ciertamente pasara lo que estamos prediciendo. Este pensamiento, hace que nos preocupemos en exceso y de forma irracional, frente a las dificultades que vemos que se nos acercan y que no podemos combatir. Ello no nos ayudará. Pero si es cierto, que estar preocupado es legítimo y más en esta pandemia que estamos viviendo.
Siendo realista, después del confinamiento, habrá personas que se queden sin trabajo, negocios que verán su decapitación cercana, asociaciones sin subvenciones y una vez más, una profunda brecha entre la pobreza y la riqueza.
Nos quejamos de estar en casa. Todos por norma general tenemos ganas de salir y recuperar nuestra libertad pero, sin animo de ser catastrófica, vamos hacia una dificultad mucho mayor que la de quedarse en casa, ella, no es mas que la antesala a la crisis social, financiera y económica que se avecina. Debemos estar serenos, sin ansiedad, preparados y no pecar de ingenuidad, ya que sabemos que a lo largo de la historia las pandemias han dejado una gran huella a su paso, o más bien dicho un profundo surco: lo primero la cantidad de muertes con las que se ha cebado y después la desolación y la decadencia de haber absorbido parte de la energía humana y la económica del país y de los estados.
Con todo ello y sin ánimo de ser cruel, esta pandemia a la que de momento estamos sobreviviendo, no va a ser como un temporal de lluvia y viento, que también lo hemos pasado y casi olvidado, esa enfermedad que nos ataca con tanta dureza va a dejar una herida por cicatrizar que nos va a llevar tiempo y esfuerzo curar. Pensar que cuando termine el confinamiento todo va seguir donde lo dejamos, puede causarnos esperanzas, pero en el fondo, todos sabemos que no es cierto. Lo dejamos en un punto y cuando regresemos vamos a estar en otro, si en que podemos volver al punto, claro está. Como antes comentamos, las utopías pueden hacer tanto daño como el catastrofismo. Una posición realista y generando nuevos horizontes, en mi opinión, es la más adaptada a estos tiempos extraños. Ser realista a veces es ser cruel. Siempre he preferido la verdad y ¿tu?.
Por ello, cuando escucho la frase "ya queda menos", en vez de alegrarme me recorre un escalofrío por la espalda, por que si, queda menos para alejarnos del colapso hospitalario, para alejarnos de un contagio masivo, para salir a la calle. Pero también, para enfrentarnos a una nueva realidad que se esta dibujando y de la que nadie habla, la vuelta a la normalidad no va a ser tan normal, no podemos volver a lo que ya no esta, no podemos volver a lo que ya no nos espera o donde ya no hay cabida para nosotros. La vuelta a la normalidad va ha estar repleta de retos, de modificaciones y de lucha, sobretodo para los mas vulnerables, los colectivos que mas sufren cuando todo falla.
En una ocasión escuché que "la crisis agudiza el ingenio". Bien, pues anticipemonos a ello y vayamos innovando, ya que la que se avecina va a ser todo un reto humano. No para volver a lo de siempre, no para volver a reconstruir lo que de alguna manera nos ha destruido, sino que esta pandemia nos brinda la oportunidad de construirlo algo nuevo, de cambiar el presente y también el futuro para no caer una y otra vez, en la creencia errónea de que la economía mueve el mundo. Somos tu y yo quienes lo movemos. No lo olvides
En una ocasión me dijeron que los padres carecían de sentido común para educar a sus hijos. En ese momento pensé que quizás fuese cierta esa afirmación. Tras pensarlo concluí que el hecho de no saber aplicar algo no significa carecer de ello, simplemente entiendo que se tiene sentido común pero no se sabe aplicar. Esa es mi respuesta ante una manifestación que provino de una profesora de primaria que me hizo reflexionar y tomar nota que los profesores no siempre tienen la razón absoluta, es más, no se puede partir de una categorización absolutista como es, la de manifestar la carencia de sentido común en los todos los padres.
Por ello más que la aplicación de la disciplina (entendida como castigo), creo en la aplicación del sentido común a la educación en general y la familiar en particular, ya que al fin y al cabo nos mantiene a todos dentro de uno patrones de convivencia adaptados, o esa es la idea.
Disciplina
con los adolescentes
Muchos padres de adolescentes se preguntan si deben imponer disciplina a
sus hijos, la respuesta es sí. Aunque teniendo claro que disciplina no es lo
mismo que castigo. Disciplina es imponer una serie de normas y límites que
deben ser respetados.
Las normas son necesarias
Las normas son fundamentales en la vida, sin ellas la sociedad no podría
existir. Y eso mismo ocurre en las familias. Cada familia establecerá sus
normas ideales, las que necesitan para que todo funcione correctamente. Y esas
normas afectan a los adolescentes como afectan al resto de la familia.
Aprender a ser responsable
Es cierto que cuando van creciendo, los adolescentes critican y cuestionan cada
vez más las reglas impuestas, pero es necesario que sus padres les transmitan
que la disciplina es una herramienta fundamental a la hora de madurar y
convertirse en una persona responsable.
Consejos para establecer la convivencia
Existen una serie de consejos que pueden ayudar a los padres de los
adolescentes a establecer y exigir que la disciplina se cumpla:
·Implicar al adolescente en el establecimiento
de esas normas. De esa manera le enseñaremos la importancia de la negociación,
además el que haya participado en la elección de las reglas, hará que se sienta
más determinado a cumplirlas
·Ser un ejemplo. Los chicos repiten lo que ven, tanto en
la infancia como en la adolescencia. Si los padres no cumplen con sus propias
obligaciones no podrán exigir que el adolescente lo haga con las suyas.
·Ser positivos. Es bueno que los padres muestren
reconocimiento hacia sus hijos adolescentes cuando estos se comportan bien. Ese
hecho del refuerzo consigue afianzar la autoestima de chicos y chicas y las
ayuda para seguir siendo disciplinados.
·Evitar la arbitrariedad. Los adolescentes
necesitan saber a qué atenerse, si los padres cambian las normas, incluyen
otras nuevas de improviso o permiten que unas veces se cumplan y otras, no, el
adolescente vivirá desconcertado y sin saber qué línea de comportamiento
seguir.
·Hablar con ellos sobre cualquier conflicto. Hay veces que los
padres estamos demasiado cansados y eso nos lleva a tomar decisiones
precipitadas e injustas. Reconocerlo con nuestros hijos adolescentes cuando
ocurra, explicarles por qué ha pasado e intentar que no vuelva a ocurrir, nos
acercará al adolescente y permitirá a este entender que puede rectificarse.
También hay que permitir que ellos se expresen. Por eso tras un mal
comportamiento lo ideal es hablar de ello y dejar que el chico o la chica nos
expliquen la razón de él.
·Mantener los principios. Es muy habitual que
los adolescentes empleen el chantaje emocional, su frase preferida suele ser
"a mis amigos sus padres sí les permiten hacer esto o lo otro". Pero
es bueno que sus padres no se dejen intimidar por esa presión y mantengan los
principios que ellos creen que benefician a su hijo. Pero siempre deben
explicarle a este las razones. Así aprenderá la importancia de ser fiel a uno
mismo.
·Respetar. Aunque parece obvio que el respeto es
intrínseco al ser humano, en ocasiones y en determinados núcleos familiares,
por diversas razones se pierde el respeto a esa falsa propiedad que creemos
nuestra: nuestro hijo. Debemos en todo momento pensar y asumir que no tenemos
derecho a insultar, ni pegar, ni menospreciar a nuestro hijo, por el simple
pensamiento de pertenecía. Si deseamos una disciplina positiva, debe ser des
del respeto mutuo.
Explicarles siempre las razones
El objetivo de la disciplina es que los adolescentes aprendan a tomar
decisiones acertadas por sí mismos. Para que eso ocurra es necesario que los
chicos y las chicas entiendan la razón de las normas. Si no entienden por qué
sus padres les exigen hacer algo de determinada forma nunca conseguirán
autodisciplinarse y será mucho más difícil que se conviertan en personas
responsables.
Dónde imponer normas
En general los asuntos sobre los que los padres de adolescentes necesitan fijar
normas son los siguientes:
·La tarea escolar para casa
·La ayuda en casa
·Los horarios de vuelta en la noche
·Las visitas de los amigos
·El tiempo dedicado a la computadora o a los juegos
Poder de decisión
A la vez que se les imponen ciertas normas, también es aconsejable que según
van creciendo, los adolescentes tengan un mayor poder de decisión sobre su
vida. En qué asuntos determinados puede decidir él o ella cómo actuar, deberá
ser una decisión de sus padres basada en el grado de madurez de sus hijos, pero
en general, ya en las primeras fases de la adolescencia los padres pueden
permitir que sean ellos mismos los que decidan sobre la ropa que visten, los
peinados que llevan o la decoración de sus habitaciones.
Es más efectivo ser comprensivo
Todo indica que los padres que se muestran democráticos, abiertos e
igualitarios consiguen resultados mucho mejores en la ecuación de sus hijos que
aquellos que son excesivamente estrictos o demasiado permisivos. En el caso de
los padres estrictos, porque muchos adolescentes reaccionan enfrentándose a
ellos y en el de los permisivos porque los chicos y chicas se sienten poco
apoyados.
falta paciencia
Es importante no olvidar que durante la adolescencia los padres deben hacer un
esfuerzo por ser pacientes con los cambios de humor de sus hijos, dedicarles
suficiente tiempo estimularles y darles comprensión y amor y evitar la crítica
constante. Con esa ayuda, los adolescentes se encaminarán hacia la madurez de
una forma mucho más segura y responsable.
Cuando hablamos de pataletas, la primera imagen que nos viene a la mente es la de un niño/a tirado en el suelo llorando y moviendo los brazos y las piernas de un lado para otro y unos padres atónitos que o saben muy bien que hacer.
He visto varias formas de solucionar una pataleta y cuando tengo la oportunidad de ver alguna, intento no perderme detalle de como los humanos intentamos solucionar aquello que nos causa apuro, ya que la conducta infantil, en este caso distorsionada, causa graves secuelas para los adultos, sobretodo para los cuidadores, ya sean padres, abuelos... Se pone en tela de juicio la capacidad para reconducir situaciones complejas en público, la capacidad de ser un buen padre, el saber hacer...
Veamos algunas reacciones frente a una pataleta:
Los cuidadores miran de un lado a otro buscando la complicidad del público.
Los cuidadores involucran a terceras personas del publico con: "Aquella señora te reñirá", "se te llevará", "aquel señor se reirá de ti"...
Los cuidadores intentan poner límites sin perder los papeles, es decir intentan mantener un acción que quizás ha sido la desencadenante de la pataleta. Utilizan frases como: "Si no te levantas te quedarás castigado", "si te portas así no te traerán nada los reyes", "si no te levantas del suelo ahora mismo nos vamos a casa"...
Los cuidadores ignoran la conducta del niño y siguen con lo que estaban haciendo. Lo miran de reojo y se alejan prudencialmente.
Los cuidadores cuando creen que nadie los ve utilizan la violencia agarrando al niño del brazo fuertemente o dándole una torta.
Los cuidadores cogen al niño y se van a casa desesperados al no poder contener la situación.
Los cuidadores se ríen y le sacan importancia a la pataleta.
Los cuidadores se agachan e intentan hablar con el niño en algún lugar un poco apartado del público.
Los cuidadores gritan y se pelean entre ellos.
los cuidadores ceden a la demanda del niño para así cortar la pataleta.
Seguramente existen otras formas que todavía no he visto y que son utilizadas por los padres para hacer frente a las pataletas infantiles... seguiré observando.
Debemos pensar que una pataleta se produce por varias causas o motivos, que no son beneficiosos para nadie, ni para el menor ni para los cuidadores. Entre algunas otras, se trata de la reacción a un fuerte sentimiento de frustración de un niño o, de una acción aprendida para que los padres cedan frente a sus demandas.
La causa de la frustración debe llamar la atención y saber diferenciarla de la demanda. Aunque las dos tiene la misma conducta (pataleta) la frustración es quizás más compleja de comprender y la reacción de los cuidadores debe ser distinta.
Si nos ponemos en la piel de un niño que se siente frustrado ya sea porqué la demanda que haceno es escuchada, atendida de forma correcta, que no se le presta atención y no se le da explicación, podemos comprender que se produzca un estallido de emociones negativas como la indignación, irritación, resentimiento... que necesitemos expresar de alguna forma. Con ello no digo que este bien patalear, si no que antes de ello existen unas causas previas que como cuidadores debemos atender.
Como adultos somos los encargados de velar por los niños y también como adultos podemos sentir cierta frustración en nuestro trabajo, en nuestra vida social o en la familiar que nos ha empujado a actuar de forma poco racional. Esa explosión irracional de emociones negativas que sentimos cuando estamos frustrados es la misma que siente un niño cuando presenta una pataleta. Ellos lo exteriorizan así, nosotros intentamos disimularlo, pero si pudiéramos creo que mas de uno se tiraría al suelo y patalearía o gritaría buscando desahogo.
Cuando la pataleta se produce para conseguir algo (juguete, comida, atención...) Debemos estar alerta, el niño ha aprendido como conseguir las cosas que desea. Quizás el apuro que pasan los cuidadores sea tan intenso que se ven incapacitados para poner límites claros al niño. Pero sea como sea, el niño esta aprendiendo como a partir de su conducta puede manipular a los adultos para su propio beneficio.
Cuando el niño ya no sea tan niño, sino un adolescente su entorno tendrá serias dificultades para encauzarlo en unos límites adaptados de convivencia y normas sociales ya que le han enseñado a tener conductas desadaptadas para conseguir las cosas.
En fin, los puntos anteriormente descritos en ocasiones no se producen de forma aislada, muchas veces los cuidadores intentan varias técnicas hasta dar con la que les funciona.
Lo mejor sería una acción preventiva: comunicación y empatía con altas dosis de amor y confianza.
Me pregunto cuanta importancia damos a los que los demás piensan de nosotros y, lo más importante, si somos conscientes de ello. La mayoría responderemos que nosotros pasamos, que nos da igual lo que piensen los demás, que nos sentimos libres para hacer o decir aquello que nos venga en gana... Ahora bien, miremos dentro nuestro, miremos con atención y honestidad y dejemos de engañarnos de una vez por todas. A todo el mundo en menor o mayor medida, le importa lo que las otras personas digan u opinen de nosotros. El punto de inflexión es como y cuanto nos condiciona ese pensamiento. Todos y todas de alguna forma buscamos la aprobación de los demás, encajar en el conjunto social y para ello es importante que se nos tenga una consideración, por lo tanto que estemos y nos sintamos cómodos con la opinión que los demás tengan de nosotros. Si probamos de contestar a las siguientes cuestiones, encontramos:
¿De donde parten nuestros malestares cuando dependemos en exceso de la opinión de los demás?
Dependemos de los demás porqué no se nos ensenó a fiarnos de nosotros mismos, no se nos dejó ensayar el acierto error sobre las cosas comunes y mundanas; se nos guió diciéndonos cuando sentarnos, cuando hablar, cuando pensar y cuando opinar. Llevado al extremo y sin dejarnos desarrollar nuestra intuición, aunque esa fuese errónea. Nos hemos convertido en dependientes de la opinión de los demás sin tener en cuenta la nuestra propia, sin fiarnos, perdiendo la confianza en nosotros mismos. El malestar general se centra en la continua búsqueda de la felicidad, aquella a la que se nos ha obligado a buscar incansablemente. Si somos buenos ciudadanos, si acatamos leyes sin rechistar sean injustas o no, si seguimos los patrones marcados en todo lo que hacemos, si seguimos dietas de moda o compramos las emociones que nos intentan vender con los productos anunciados en televisión, si educamos según lo establecido, etc. pensamos que con ello vamos a encontrar la felicidad, se nos abre un abanico de posibilidades para no sobresalir y estar en paz dentro de un circulo cada vez más y más pequeño. Pero nos olvidamos que con quien hay que estar en paz es con nosotros mismos, haciendo lo que creemos justo, aunque la justicia institucional no nos acompañe en ello, sintiéndonos libres de equivocarnos sin temor, educando con el corazón y no con lo que toca academicamente y por edades, escogiendo nuestro estilo de vida, aquel que nos satisface a nosotros, aquel que nos conviene y sin temor a perder nuestra reputación, sin miedo al que dirán. Tomando estos pasos estamos más cerca de lo que llamamos felicidad o compromiso y responsabilidad con nosotros mismos ya que habremos tomado las rienda de nuestra vida, por cierto la única que tenemos...
¿Porqué erróneamente tenemos esa necesidad?
Porque no sabemos hacerlo de otro modo. El condicionamiento al que hemos estado expuestos, no nos permite la valentía de expresarnos tal y como sentimos así, como tampoco nos permite hacer lo que realmente nos apetece. Preferimos quedarnos en el lado seguro, no destacar si no es para algo garantizado, algo que muy probablemente nos va a salir bien. Sentimos en nuestro cogote los ojos sociales que nos evalúan constantemente y no podemos defraudarlos, no podemos ser quienes somos realmente, no nos queda otra que ser lo que pensamos que quieren los demás , o eso creemos...
¿Cuáles son las consecuencias?
Nos volvemos inseguros, ello hace que nuestro autoconcepto y autoestima vayan a la deriva dudando constantemente de nuestras decisiones y elecciones. Perdemos la capacidad crítica, perdemos la capacidad de pensar por nosotros mismos, nos situamos dentro de un círculo que vamos estrechando cada vez más, dejamos de reinventarnos, de soñar, de crear, dejamos de vivir plenamente para pasar nuestra vida segura, monótona, aburrida, esperando no hacer nada que pueda mellar nuestra falsa felicidad y seguridad y lo que es más terrible de todo ello, nos lamentamos por nuestra patética vida y culpamos a los demás y a la vida misma por no habernos dejado ser, por no habernos dejado hacer. Es en sí mismo un sin sentido, un chiste de mal gusto del que encima nos reímos y acabamos diciéndonos entre risas:- y yo que puedo hacer... Fuente: Ana Balanzá
Hablaremos de drogas y empezaremos contextualizando la palabra por su significado ofrecido en Diccionario de la Real Lengua española. Sus tres primeras definiciones la enmarcan de tal modo:
1. f. Sustancia mineral, vegetal o animal, que se emplea en la medicina, en la industria o en las bellas artes.
2. f. Sustancia o preparado medicamentoso de efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.
3. f. Actividad o afición obsesiva. El fútbol es una droga.
Podemos observar que se considera una droga tanto los preparados medicinales, como los productos farmacéuticos fabricados de forma química. Todos ellos producen un efecto estimulante, deprimente, narcótico o alucinógeno.
Siguiendo a Antonio Escotado en su obra "Historia elemental de las drogas" el uso de estas se remonta a la la Antigüedad remota, donde distintas culturas a lo largo del tiempo han echo uso de ellas con finalidades distintas, basadas en cultos religiosos, magia, medicina y lúdico.
Lo que ha cambiado a lo largo del tiempo significativamente, a parte de la sustancia en si misma, que aunque parta de la misma fuente psicoactiva, el proceso hasta convertirla en lo que los consumidores toman se ha desvirtuado y prostituido significativamente, es el uso que se hace de ella.
Si en la antigüedad los conocimientos botánicos eran alabados y las propiedades de las plantas eran utilizadas por la mayoría de la población, con el tiempo y el fin del paganismo se impusieron restricciones e incluso su uso estuvo considerado como herejía y condenádolo.
Actualmente el uso de drogas, es decir productos o conductas que modifican nuestro estado de ánimo, están diferenciados en dos categorías muy diferenciadas y, no debidas a sus efectos, sino a las leyes en que se han construido. Separándolas y diferenciándolas entre drogas ilegales y drogas legales.
Poniendo un ejemplo con la intención de ser más explícitos, haríamos constar como el metifenidato mas conocido como, Ritalin, o Concerta, que es un medicamento psicoestimulante con una estructura similar a la anfetamina. Se administra a personas con trastorno de déficit de atención con hiperactividad y es, en sí misma una droga, ya que se encarga de incrementar los niveles de dopamina (DA) y norepinefrina en el cerebro a través de la inhibición de recaptación de los respectivos transportadores de monoaminas.
La anafetamina por su parte, es una droga psicoestimulante del sitema nervioso central. Es un agonista indirecto de los receptores presinápticos para noradrenalina (NA) y dopamina (DA) a nivel del sistema nervioso central. La anfetamina se une a estos receptores y los activa, induciendo la liberación de los neurotransmisores de reserva alojados en las vesículas de las terminales nerviosas, convirtiendo los respectivos transportadores moleculares en canales abiertos. La anfetamina también impide que los transportadores de monoaminas recapturen la DA y NA del espacio sináptico inhibición de la recaptación, lo que conduce a un incremento en los niveles extracelulares de dopamina y noradrenalina. Si entendemos los mecanismos que se activan al tomar dos substancias que afectan al seistema central nervioso de una forma similar, por no decir prácticamente igual, podemos ver que se trata del mismo mecanismo. La diferencia radica en el nombre y prescripción con el que lo tomemos. Una pertenece al grupo de las legales y la otra no. Pongamos otro ejemplo: Si vemos una personan tomando una o dos cerveza en un bar, no nos alarmamos, no nos sorprendemos. Para nuestra información el el etanol tiene un peso molecular muy bajo, lo que permite que atraviese la membrana del intestino delgado y la mucosa del estómago en un tiempo muy breve. De ahí, al torrente sanguíneo y al cerebro; altera el correcto funcionamiento de los neurotransmisores que controlan funciones como el pensamiento, el comportamiento o las emociones. El etanol tiene la capacidad de afectar tanto a los inhibidores como a los excitadores, es decir, afecta tanto al nivel de dopamina o glucomatato como al GABA. Posee la capacidad de excitación y al mismo tiempo de inhibición y que por tanto, produce un efecto de calma y de felicidad al mismo tiempo.
Por otro lado tenemos los conocidos Diazepam. Se usa para el tratamiento de problemas de ansiedad, para los síntomas de abstinencia del alcohol, o los espasmos musculares. Pertenecen a la familia de sedantes hipnóticos, actúa sobre el sistema nervioso central y periférico su acción se inicia al unirse a los receptores GABA y produce un efecto relajante e hipnótico. Si algún conocido o familiar nos comenta que está pasando por una mala etapa en su vida y que ha precisado tomar dicho medicamento, no nos alarmamos, lo vemos de forma compasiva. A diferencia del que toma un par de copas al finalizar el día y aún peor al que se las toma al iniciar la mañana, que lo vemos como alguien que tiene un problema con el alcohol. Deberíamos pensar que las dos son sustancias que modifican el estado de ánimo de forma similar, aunque socialmente una es mas aceptada que la otra y ahora para rizar el rizo incluiremos los opiaceos citando textualmente a: https://es.wikipedia.org/Wiki/Opioide
"El término opiáceo se refiere a los alcaloides presentes en el opio, un extracto de la exudación lechosa y blanca obtenida de la incisión de la cápsula de la amapola o adormidera (Papaver somniferum L.). También se ha utilizado tradicionalmente para referirse a los derivados naturales y semi-sintéticos de la morfina. Este término se usa con frecuencia incorrectamente para referirse a todas las drogas con acción farmacológica similar al opio o a la morfina, las que pueden clasificarse más apropiadamente bajo el término opioide.
En esta ocasión vemos los derivados que pueden producirse de los opioides, aunque, la ilegal que no se encuentra en la definición sea la heroína, que se extrae a partir de la morfina.
A semejanza, encontramos como en el mundo griego se administraba opio para curar la epidemia de cólera. Seguramente quienes padecieron cólera, el uso de esta droga les atenuaría el dolor, cayendo en un sueño, "adormidera", como ellos lo llamaban, que les ayudó a morir con cierta placidez. También en nuestros días se administra morfina en enfermos que padecen mucho dolor. A mi criterio, algo totalmente lícito.
Los fines curativos de ciertas sustancias se han consumido como vemos, desde tiempos remotos, haciendo usos de ellas con el fin de curar, fin religioso o terapéutico. También con uso lúdico. Este último el mas utilizado de distintas sustancias en nuestros días y el mas controvertido por pertenecer al grupo de sustancias ilegales.
El grupo de sustancias consumidas legalmente, pertenecería a las grandes productoras de medicamentos: las farmaceuticas. Y su uso se reservaria para personas que necesitan tomar ciertas drogas para restablecer o sobrellevar su vida diaria.
Puede parecer un tanto cruel dirigirse a las personas que toman fármacos para el estado de ánimo como adictos, pero al igual que el alcohol, que esta permitido en nuestra sociedad un mal uso y consumo de cualquier sustancia que modifique el estado de ánimo, puede llevarnos a una adición y si hablamos de adicciones, podemos intuir que tanto lo es para drogas legales, ilegales o ciertas conductas (ludopatía). Lo que se interpreta como erróneo es la convicción de que una persona cocainómana lo es por que lo desea ser y otra que toma el doble de antidepresivos o ansiolíticos prescritos es porque esta muy mal y lo necesita. Podríamos considerarlos adictos a los dos?, o por el contrario, compadeceríamos a uno y al otro lo repudiaríamos como adicto?
Moralmente podemos ponernos las manos sobre la cabeza y seguir creyendo que no es cierto, que un consumidor de "porros" y un consumidor de antidepresivos no pueden equipararse. En mi opinión es un pensamiento basado en un condicionador social que limita la percepción de los hechos. No es tanto la sustancia, si no como se toma esa sustancia, con que finalidad o habitualidad y de ese modo se pueda considerar una adicción, una diversión o una medicación. Encasillar a las personas en etiquetas sociales por consumir unas sustancias y no otras, sean legales o no, es caer en una trampa de constructo social donde el sentido común carece de importancia.
Todo abuso es nocivo sea la sustancia legal o ilegal, toda adición es nociva ya sea de consumo o de conducta y deriva hacia la destrucción personal del individuo.
Responsabilidad, sentido común y valentía, quizás sea lo que falte en esta sociedad, quien sabe...
"Acontecimiento de cambios interrelacionados, sincronizados en el estdo de todos o la mayoría, de los cinco subsistemas del organnismo activados en la respuesta a la evaluación de un evento externo o interno, relevante al organismo" (Scherer, 2001, pág. 93)
La relación que propone Scherer entre funciones, componentes y sistemas orgánicos, es la siguiente:
SNC=Sistema nervioso central
SNA= Sistema nervioso autónomo
SNE= Sistema neuroendocrino
SNS=Sistema nervioso somático
El componente cognitivo depende de las situaciones de análisis, evaluación y valoración de situaciones estimulares y se organiza entrono a cuatro objetivos de valoración. (Scherer, 2001)
1. Detectar la relevancia que tiene el evento.
2. Evaluar la implicación o consecuencias que dicho evento acarrea; es decir, este objetivo este objeto de valoración hace referencia a la implicación que la situación tiene para el organismo y determina en qué medida el estímulo o la situación favorece la adaptación al medio; además de estimar la capacidad que los acontecimientos tienen para satisfacer nuestras necesidades y lograr nuestras metas.
3. Determinar el potencial de afrontamiento del que se dispone para responder a un acontecimiento y valorar qué consecuencias pueden estar asociadas con las diferentes opciones de respuesta.
4. Evaluar su significado personal
2. Bases del conocimiento sobre las emociones
La evolución de las emociones ha sid compleja y cada vez más se ha intentado etiquetar i catalogar las emociones de las personas. Vemos la evolución y empezamos por el filosofo Aristóteles.
1. Aristóteles trató de identificar el número exacto de las que son básicas. Estas se conocen como las 14 emociones irreductibles, que Aristóteles identificó como el miedo, la confianza, la ira, la amistad, la calma, la enemistad, la vergüenza, la desvergüenza, la compasión, la bondad, la envidia, la ira, la emulación y el desprecio.
Aristóteles sostiene que las pasiones en general van acompañadas de las sensaciones placer y/o dolor, las cuales entrañan cierta alteración o turbación psicofísica
Las sensaciones de placer y dolor ocupan un lugar muy importante en la noción aristotélica de emoción. Así, en Ética nicomaquea, las emociones se definen básicamente como afecciones acompañadas de placer o dolor:
Llamo pasiones (páthei) al deseo (epithymía), la cólera (orge), el temor (phóbos),la audacia (thrásos), la envidia (phthónos), la alegría (chará), el sentimiento amistoso (philía), el odio (misos), la añoranza (póthos) , la emulación (zelos), la piedad (éleos), y en general a todas las afecciones a las que son concomitantes el placer o la pena (hois hepetai hedone e lúpe).
2. Charles Darwin en su obra "La expresión de las emociones en los animales y en el
hombre", (1872)sugirió que la capacidad de expresar las emociones a través de gestos de la cara tenía ventajas evolutivas. También sugirió que muchas de estas expresiones emocionales eran universales.
Se trata de un libro olvidado durante décadas, pero que a partir
de la mitad de este siglo se convierte en punto de referencia obligado en
psicología de la emoción.
Los tres principios
fundamentales de la explicación de las emociones, que tienen una relación
tangencial con el principio de selección natural son los siguientes:
-Hábitos útiles asociados. Según Darwin, los hábitos o movimientos que
son de utilidad para satisfacer deseos, eliminar sensaciones, etc. llegan a ser
tan habituales que se producen incluso en situaciones que no requieren
semejante patrón de respuesta. Esto es lo que ocurre con la expresión de las
emociones, que se producen una serie de gestos y movimientos en situaciones
que incluso no se requieren, pero que han sido de utilidad anteriormente en
otros contextos. Es evidente que esta explicación es incoherente con el
principio de selección natural, que establecía que las características que se
mantienen y se heredan son las que han demostrado su adaptación al medio y
valor para la supervivencia.
-Antítesis. En el caso de que el hábito esté consolidado, cuando se
produce un estado de ánimo contrario al que produce semejante patrón
conductual, se producirá la respuesta motora contraria. Para Fernández (1984),
se trata de una forma de asociación por contraste.
-Acción directa del sistema nervioso. Una fuerza nerviosa en situaciones
de gran excitación puede dar lugar a movimientos expresivos. Tales
expresiones se canalizan por los cauces fisiológicos que estén más preparados
por los hábitos, de forma que "la energía fluye con independencia del hábito,
pero las acciones expresivas dependen de éste". Así pues, según este
principio, la descarga neural puede afectar directamente a la musculatura
expresiva asociada con una emoción particular. La dirección de la descarga
neuronal está determinada en parte por la estructura del sistema nervioso. Esta
idea supone un antecedente de las teorías de Izard (1971) y Tomkins (1962) de
que existen programas subcorticales innatos para la expresión de cada una de
las emociones básicas
Según Darwin, las tres acciones más importantes son los reflejos, hábitos e
instintos. Los más importantes en la expresión de las emociones son los
reflejos y los instintos, que son innatos y se heredan de nuestros antepasados,
manifestando una clara continuidad filogenética en la expresión de las
emociones, del mismo modo que existe continuidad en la evolución biológica.
Así, tanto la expresión de las emociones propias, como el reconocimiento de
las de los demás, se realizan de forma principalmente involuntaria y no
aprendida.
Con la teoría de James-Lange (1884-87) se intenta explicar el origen de uno de los componentes de la emoción: las experiencias subjetivas o sentimientos, que serían una consecuencia de los cambios fisiológicos, otro de los componentes de la emoción, como por ejemplo los temblores, el sudor, o el aumento de la frecuencia cardíaca. Se propone que después de la percepción de un estímulo (una mala noticia, un imprevisto diario, recibir un regalo,…) se generan unas respuestas fisiológicas y motoras que son las que producen la experiencia del sentimiento, y no al contrario. La activación fisiológica es una condición necesaria para la existencia de una respuesta emocional, que tendría un patrón fisiológico específico. Esto implica también que elicitar algún patrón característico de una emoción haría que se produjese una experiencia emocional.
3. Sin embargo, hay otra teoría, contraria a ésta, la Teoría de Cannon-Bard, en la que se propone que las emociones (los sentimientos) anteceden a las respuestas fisiológicas, no siendo éstas determinantes de los primeros, sino al contrario). Esta teoría también incluye la cognición, los pensamientos e interpretaciones de la percepción de los estímulos, por lo que la experiencia de una emoción no se limita a la interpretación de nuestra respuesta fisiológica.
4. Teoría de Schacheter-Singer,sugiere que la activación fisiológica ocurre primero. Después, el individuo debe identificar las razones de esta activación para experimentar la etiqueta de la emoción. Mantiene que las emociones son debidas a la evaluación cognitiva de un acontecimiento, pero también a las respuestas corporales: la persona nota os cambios fisiológicos, advierte lo que ocurre a su alrededor y denomina sus emociones de acuerdo con ambos tipos de observaciones. El niño al nacer no posees emociones diferenciadas, estas se van definiendo a lo largo del proceso de maduración. Las emociones pueden considerarse como pautas de conductas innatas relacionadas con los instintos, pero se distinguen de ello en que no son tan rígidas y que varían de un individuo a otro, de acuerdo a las experiencias propias.
5. Richard Lazarus pertenece a los promotores de la teoría de evaluación cognitiva. Lazarus fue especialmente conocido por su teoria del estrés y las emociones, Desarrollo una teoría caracterizada en el enfasis del papel que juegan las valoraciones cognitivas en la constitucion de emociones y del estrés, fenómenos que consideró más procesos que estados.
El eje central de la teoría del Dr. Lazarus fue lo que denominó appraisal. Al igual que Magda B. Arnold, pionera de la "appraisal theory" argumentaba que antes de que la emoción tuviera lugar, las personas hacen una evaluación automática e inconsciente de lo que está ocurriendo y de lo que va a suponer. Desde esa perspectiva, las emociones no sólo son racionales, sino también un elemento necesario para la supervivencia.
6. Teoría de las emociones del feedback facial
La hipótesis del feedback facial señala que la expresión facial de las emocionesno solamente serviría para suministrar información a otros individuos acerca de la emoción subyacente, sino que la actividad muscular en sí misma sería la responsable inicial de la producción de la propia experiencia emocional, mediante un feedback sensorial muscular. O sea que según esta hipótesis los movimientos y gestos de la cara pueden evocar reacciones afectivas en el sujeto que las realiza.
Esta teoría fue inicialmente presentada por Tomkins: “El feedback de la conducta muscular facial genera emoción”. “Las emociones surgen de la musculatura facial, temperatura facial y cambios en la actividad de las glándulas de la cara”.
Esta hipótesis aún debe ser confirmada. La investigación científica al respecto no es suficiente para confirmar que sea válida con total seguridad, aunque hay muchos estudios que arrojan resultados en esta dirección, y nos muestran cómo nuestro lenguaje no verbal influye en nuestras emociones y sentimientos.
7. La relación de las emociones con el bienestar
Según la versión original de Salovey y Mayer (1990), la inteligencia emocional consiste en la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
Según Mayer y Salovey (1997: 10), “la inteligencia emocional incluye la habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de comprender la emoción y el conocimiento emocional; y la habilidad para regular las emociones para promover crecimiento emocional e intelectual”. La inteligencia emocional se refiere a un “pensador con un corazón” (“a thinker with a heart”) que percibe, comprende y maneja relaciones sociales.
Estos autores han ido reformulando el concepto original en sucesivas aportaciones (Mayer y Salovey, 1993, 1997, 2007; Mayer, Caruso y Salovey, 1999, 2001; Mayer, Salovey y Caruso, 2000).
Una de las formulaciones que se toman como referencia es la siguiente (Mayer, Salovey y Caruso, 2000; Mayer y Salovey, 1997, 2007). La inteligencia emocional se estructura como un modelo de cuatro ramas interrelacionadas:
1) Percepción emocional.
Las emociones son percibidas, identificadas, valoradas y expresadas. Se refiere a sí mismo, en otros, a través del lenguaje, conducta, en obras de arte, música, etc. Incluye la capacidad para expresar las emociones adecuadamente. También la capacidad de discriminar entre expresiones precisas e imprecisas, honestas o deshonestas.
2) Facilitación emocional del pensamiento.
Las emociones sentidas entran en el sistema cognitivo como señales que influencian la cognición (integración emoción y cognición). Las emociones priorizan el pensamiento y dirigen la atención a la información importante. El estado de humor cambia la perspectiva del individuo, desde el optimismo al pesimismo, favoreciendo la consideración de múltiples puntos de vista. Los estados emocionales facilitan el afrontamiento. Por ejemplo, el bienestar facilita la creatividad.
3) Comprensión emocional.
Comprender y analizar las emociones empleando el conocimiento emocional. Las señales emocionales en las relaciones interpersonales son comprendidas, lo cual tiene implicaciones para la misma relación. Capacidad para etiquetar emociones, reconocer las relaciones entre las palabras y las emociones. Se consideran las implicaciones de las emociones, desde el sentimiento a su significado; esto significa comprender y razonar sobre las emociones para interpretarlas. Por ejemplo, que la tristeza se debe a una pérdida. Habilidad para comprender sentimientos complejos; por ejemplo, el amor y odio simultáneo hacia una persona querida (pareja, hijos) durante un conflicto. Habilidad para reconocer las transiciones entre emociones; por ejemplo de frustración a ira, de amor a odio.
4) Regulación emocional (emotional management).
Regulación reflexiva de las emociones para promover el conocimiento emocional e intelectual. Los pensamientos promueven el crecimiento emocional, intelectual y personal para hacer posible la gestión de las emociones en las situaciones de la vida. Habilidad para distanciarse de una emoción. Habilidad para regular las emociones en uno mismo y en otros. Capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas, sin reprimir o exagerar la información que transmiten.
Son numerosos los estudios que afirman que la inteligencia emocional es clave para el bienestar de las personas, pues el autoconocimiento, la regulación emocional o la empatía afectan positivamente al bienestar psicológico de los individuos, así como a las relaciones personales
3. Listado de emociones
Conclusiones:
Las emociones nos afectan de tal forma que pueden modificar la manera como percibimos las cosas que suceden a nuestro alrededor, así como el medio, influye en nuestras emociones. Es pues, un complejo eje que orienta a nuestro comportamiento y a nuestro pensamiento, al igual que este influye en ellas. No solo porque pueden influir en la toma de decisiones, es decir, movidos por las emociones podemos cometer actos o decir palabras que no diríamos en otro tono emocional. Si no que también, nos condicionan a percibir nuestro entorno de manera distinta, es decir, un día vemos maravillosas las nubes del cielo y otro nos irritan que no permitan salir el sol. La percepción dependerá de nuestro estado de ánimo que ira ligado a nuestras emociones que se generan de nuestros pensamientos o bien de nuestro entorno. Se trata de una retroalimentación, aunque siempre existe el detonante nuclear que hace que sea de una forma o de otra.
Adiestrar nuestras emociones, requiere una introspección de nuestros pensamientos, de nuestro estado de ánimo diario y de preguntarnos que estamos haciendo mal para estar generando negatividad, pensamientos y emociones negativas. Tener una mente adaptable a las circunstancias nos puede permitir poseer esa capacidad de percepción que se ajuste a nuestras necesidades, de tal forma que las emociones que generemos sean beneficiosas para nosotros y para nuestro entorno, aunque este no sea siempre el deseado.
Debemos recordar al filosofo Locke (1632-1704), quien publicó "Ensayo sobre el conocimiento humano" (1690) quien puso en entredicho si podíamos o no, fiarnos de nuestros sentidos, ya que compara nuestra consciencia con una habitación sin amueblar hasta que comenzamos a ver con nuestros sentidos. Vemos el mundo a nuestro alrededor, saboreamos, olemos, oímos... Y surgen así, lo que el filosofo llama "ideas simples de los sentidos". Así mismo estas ideas son elaboradas mediante el pensamiento, a estas les llama "ideas de reflexión de los sentidos", así es como diferencia el hecho de "sentir" con el de "reflexionar" ya que considera a la consciencia una maquina que procesa y elabora las sensaciones. De esta forma cabe pensar que todo dependerá con las lentes con las que se mire el mundo. Ya que aunque nuestros sentidos sean los mismos, al ser procesados y transformados en pensamientos estos generan emociones que dependerán de nuestros pensamientos, de nuestras estructuras mentales que hemos preconcebido de todo cuanto nos rodea.
TRUEBA ATIENZA, Carmen. La teoría aristotélica de las emociones. Sig. Fil [online]. 2009, vol.11, n.22 [citado 2018-03-09], pp.147-170. Disponible en: <http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-13242009000200007&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1665-1324.